Confesó ayer Raúl López que su intención era dejar el club al finalizar la temporada. Una voluntad sujeta a un condicionante que no se cumplió: «Mi ilusión era dejar al equipo en la ACB y que otro viniera. Al final, no estamos en la ACB y yo estoy muy jodido». Y añadió: «Yo no dejo a una empresa en la estacada».
Arropado por todo el consejo de administración, Raúl López atendió ayer a los medios. Sólo falto el vicepresidente de la Diputación, el nacionalista Antón Bao (que hace unos días garantizaba el apoyo del organismo provincial a una sociedad de la que es máxima accionista), que salió antes por atender a otro compromiso. Con todos a su lado, el presidente celeste lo tuvo claro: «Vamos a continuar porque así lo queremos todos».
Explicó que la semana que viene se volverán a reunir, para comenzar a planificar una temporada en la que se prevén muchos cambios en el equipo. «Trabajaremos en un proyecto ilusionante, con un planteamiento distinto».