«La plaza no tiene nada, solo unos bancos y poco más», afirma Carmen Cideres, propietaria del bar Los Alpes, situado en uno de los laterales de este espacio público rayano a los depósitos de agua municipales. La observa a diario y aun así arguye que «le falta algo pero no sé lo qué». Es su hija quien lo dice todo en estas palabras: «la gente no la usa y punto».
Después de varios intentos, al fin encuentro a una persona que al menos reconoce utilizarla, aunque solo para bordearla. Miriam reconoce que atraviesa por aquí para «acceder á N-VI y evitarme dar un rodeo por la rotonda de la Medusa». María Teresa García vive al lado y lamenta la ausencia de un parque que entretenga a los niños.
«Paso todos os días pero nunca me deteño aquí porque o neno non me quere parar». Rubén Aldariz es su hijo y parece tenerlo muy claro: «a mí no me gusta porque es un sitio muy aburrido».