García Díez insinúa en Lugo que PSOE y BNG acercan posturas en una estrategia para aislar al Partido Popular
13 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La provincia de Lugo tiene, qué duda cabe, un ejército de políticos tan numeroso que debería ser capaz de conducirla a las más altas cimas de esplendor económico, social y urbanístico. Lo que no tiene Lugo, tampoco cabe duda alguna, es una ciudadanía que comprenda a sus políticos, que aprecie en todo su alcance sus esfuerzos e insomnios. Bueno, a lo mejor sí que los aprecia y por eso el votante lucense, cada día más, se ríe mucho, se troncha, con las gracietas de los políticos cuando se ponen estupendos, bravos hasta la sofoquina, en el escaparate cada día más inútil que son las sesiones plenarias de las corporaciones municipales. El pleno de la capital resume los de cuantos municipios conforman la excesiva nómina de corporaciones de la provincia de Lugo. Ahora que en Castro de Rei se formaliza el trío de gobierno, en la capital el popular García Díez ve planes matrimoniales, una vez más, entre socialistas y nacionalistas.
En el esfuerzo por entretener al público que sigue las sesiones plenarias, los corporativos lucenses se esmeran, afinan sus discursos y se muestran locuaces, ocurrentes y así. «Usted fue alcalde porque yo no me presenté en 1999», le dijo el popular García Díez al socialista José López Orozco , que va por su tercer mandato y aspira a repetir en el cargo. Orozco, que tiene el callo sensible, replicó: «Usted al grupo socialista ya no lo engaña más». Así de entretenidos son los plenos municipales. A veces, los políticos lucenses (los de la capital y los otros) incluso debaten sobre asuntos que interesan a los ciudadanos. Por ejemplo, sobre el anunciado cierre del matadero municipal, ese pozo sin fondo por el que en un país menos entretenido que este probablemente habría alguien en serios apuros legales. Ahora que Orozco y los suyos, que pudieron hacerlo antes y no lo hicieron, intentan poner fin a la sangría, al prolongado desmán, el PP, al menos tan responsable como el PSOE en la gestión de este asunto a lo largo de los años, trata de prolongar la agonía. ¿Por qué? Eso se pregunta la concejala Sonia Méndez y no encuentra respuesta. A la insensatez que fue y aún es el matadero municipal sólo cabe cerrarla cuanto antes.
García Díez, ex alcalde que está seguro de que no fue alcalde por segunda vez sólo porque no quiso, es hombre prudente, poco dado a excesos. Sólo con un intenso trabajo consiguen el PSOE y el BNG agitarlo y ponerlo al borde de la sofoquina. Pero a veces lo logran y García va y le dice a Orozco -que es alcalde porque él no se presentó- y a Xosé Anxo Lage (BNG) - no tiene pinta de ir para alcalde- que les ve urdiendo planes «matrimoniales». Y algo hay, algo hay, pero no entre Orozco y Lage, aunque sí entre el PSOE y el BNG; no en Lugo, pero sí en Castro de Rei, donde habrá, gracias a Tega, una relación de trío en el gobierno local. De momento, en la capital lucense no parece haber planes matrimoniales en el Concello, aunque sí es verdad que algo ha cambiado en las relaciones entre socialistas y nacionalistas. Quizá entendieron ahora el aviso del filósofo: el que no pueda lo que quiera, que quiera lo que pueda.
En Lugo, ya se ve, los políticos entretienen mucho, mayormente los socialistas en lo que atañe a las cosas de la propia casa. Es cosa de ver cómo practican el juego del equilibrio, con qué levedad pisan en el resbaladizo terreno que es la dirección del PSdeG. Ahora parece que Gómez Besteiro dejará que sea Ricardo Varela el que, llegado el momento, lleve las riendas del partido en la provincia, mientras él se dedica de lleno a gobernar la Diputación. En algún lugar de Lugo, es seguro que Francisco Cacharro Pardo habrá sonreído irónico, que bien sabe él, que los sufrió en su partido, que bajo estos repartos de papeles se escucha el rugido de la tormenta. El alcalde Orozco y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, no encontraron forma de librarse de compromisos adquiridos y no asistieron a la reunión de la dirección gallega del partido. Les pasó también a otros y Vázquez , secretario general del PSdeG, sintió el vértigo de la soledad.
Lugo, de la mano de sus políticos, mantiene su lugar, sin apenas cambios, en los puestos que año tras año le asignan las encuestas sobre cuestiones de socioeconomía. Ya se sabe que no son puestos de cabeza. Pero la carencia queda compensada, cómo no, con el entretenido juego de las corporaciones locales, con el teatrillo que son tantos concellos mínimos y prescindibles. «He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso», dijo Marx (Groucho). Pues eso, cuidado en el descanso.