Divertirse antes que competir, lo dice el campeón

Marcos Pichel

LUGO

Óscar Pereiro conoce como nadie las mieles del triunfo. El coronarse en lo más alto del ciclismo mundial, el Tour de Francia, es suficiente carta de presentación. Por eso, su palabra ha de tenerse en cuenta. Por eso, cuando dice que los niños deben divertirse con la práctica del deporte, y olvidar la competición, invita a tomarse en serio su reflexión.

Participaba ayer Pereiro, que en breve desvelará su futuro deportivo, en la presentación de las Escuelas Lucenses de ciclismo. Junto a él, Gustavo Rodríguez, un ex del Cidade de Lugo, conjunto que organiza esta suerte de cantera en la provincia, y que esta temporada da el salto al profesionalismo de la mano del Xacobeo Galicia. Y ambos, «esforzados da carreteira», como los definió el alcalde de Lugo, José López Orozco, coincidieron en su análisis de lo que deben hacer los más pequeños cuando comienzan a dar pedal.

«Os peores somos os pais. Queremos que os nosos fillos sexan Nadal, Indurain, e son so nenos. Lles compran bicicletas de 4.000 euros. ¡É unha loucura!», afirmaba Pereiro, que lo sabe de buena tinta, a través de su Fundación, que fomenta el deporte de base. «Os nenos teñen que practicar moitos deportes, e estudar. Eu era dos malos hasta que tiven 16 o 17 años. O que é bo antes, abúrrese de gañar, e acaba por deixalo», añadía. No le salió mal la jugada a él, que llegó a compaginar fútbol, atletismo y natación con la bicicleta. Aun con un padre futbolista, la última tiró más.

Gustavo Rodríguez

Gustavo Rodríguez también relató su experiencia, y cómo llegó al mundo de las dos ruedas las kilometradas infinitas: «Con 15 anos, comecei ca bicicleta de montaña, e hasta os 19 non me decidín pola estrada». Y los resultados también están ahí, cerca de cumplir su sueño de «correr nunha grande», quizás escoltando a uno de los mejores gallegos, Ezequiel Mosquera. «Sería bonito», aventuraba.

Con competición, o sin ella, lo cierto es que ambos son un espejo en el que lo más pequeños, que comenzarán en la Escuela, pueden mirarse. Sus triunfos, sus logros, en una u otra escala, hablan por ellos. Como Gustavo: «Eu podo servir de exemplo aos rapaces de Lugo de que neste deporte se pode subir».