Tras un verano de síes y noes, un histórico del baloncesto como el COB ponía sus papeles en regla para poder competir en una Liga tan exigente como la LEB Oro. Los problemas económicos de años anteriores hacían presagiar que la tarea de confeccionar un equipo competitivo para la Liga no iba a ser fácil. La nueva dirección del club quería apostar por gente de la casa. Ante la negativa de Diego Ocampo, con contrato en Cajasol, puso sus ojos en mí. Contra el reloj y con el presupuesto más bajo, arrancamos un proyecto igual de arriesgado que ilusionante. En un club en el que no había nada, en breve, el capital humano y profesional dio paso a un proyecto que lucharía por la salvación.
Con los ojos puestos en el mercado y entrando tarde (tan sólo Vigo lo hizo después), empezamos a hacer los primeros fichajes. El perfil de jugadores era claro: Gente joven o que buscase, de alguna manera, una reválida en la Liga.
Loughton, tras su buen año en Gandía, no era recordado por casi nadie. Su ímpetu y deseo de volver al baloncesto español le llevaron de nuevo a Ourense. El mismo anhelo que desde el primer día mostró Coego por regresar a la tierra gallega de su familia. El reencuentro con Koffi, después del año en la EBA, era más que evidente.
A las apuestas en el puesto de base por Nocedal (cedido por el Tau) y Gonzalo Sánchez, que había dado buenos relevos a dos ilustres en Los Barrios, y a la del exterior cotonú de Ogirri, les fuimos uniendo jugadores como Adrián García, otro ex del Breo difuminado después de su paso por Lugo; Salva Arco, olvidado por muchos después de su grave lesión; y los canteranos Sony Vázquez y Rubén Vila.
Comenzada la pretemporada, incorporamos a los últimos. Por un lado, un viejo conocido de la afición lucense como Lucho Fernández. Por otro, un hombre con ganas de reválida en el baloncesto español como es el caso de Howell, que, después de su paso por Granada, venía con ansia de demostrar que su sitio está entre los más grandes. Siete jornadas después de empezar la Liga y con 2-5, el club optó por cesarme y poner las riendas de mi equipo en manos de Paco García.