Una empresa lucense está estudiando instalar un circuito de karting en el recinto ferial como complemento de la escuela de pilotos que se espera que dirija Luis Moya en Rábade. El acuerdo entre la firma y la gerencia del recinto todavía no se ha cerrado y tampoco ha sido supervisado por el Patronato de la Fundación Feiras e Exposicións, por lo que aún se ignora cuándo podría empezar a funcionar.
El gerente del recinto ferial, Rubén López, subrayó que, por el momento, «es solo una idea», pero afirmó que «nos parece muy interesante porque tiene una repercusión socioeconómica importante para la ciudad y para la provincia». La inversión prevista para poner en marcha esta instalación y mantenerla ronda los 200.000 euros anuales y la idea es que sea permanente y compatible con la actividad del ferial, aunque con posibilidad de retirarse con facilidad en momentos puntuales.
La intención inicial es distribuir el circuito por los dos pabellones principales, permitiendo que los pilotos puedan recorrerlo sin interrupción. Para ello, se ha pensado en colocar una pista de unión en el pasillo acristalado que conecta ambos pabellones y que tendría, por así decirlo, un carril en cada sentido. Al repartir el circuito entre los dos grandes espacios del ferial casi se asegura la total compatibilización de la actividad del Pazo con la de los pilotos de la escuela de Rábade, porque la mayor parte de las ferias -así como los conciertos- que se organizan en el recinto solo ocupan uno de los pabellones. Esto permite que la muestra se celebre con normalidad en una zona mientras que en la otra los pilotos continúan con las prácticas.
Hasta la fecha, las únicas muestras que ocupan toda la superficie del recinto han sido Equigal (que se celebra en septiembre) y ExpoLugo (en San Froilán).
Ventajas
Aunque el circuito del recinto ferial no tendría las dimensiones del de A Pastoriza, por ejemplo, tiene la ventaja de que se trata de un espacio cubierto y, muy importante, insonorizado. Los dos pabellones cuentan con la tecnología suficiente para aislar el ruido, por lo que las empresas instaladas en el vivero de la CEL y los trabajadores de las oficinas de la Fundación Feiras no tendrían problema durante la celebración de los entrenamientos o las pruebas.