Políticos

José Ramón Ónega

LUGO

13 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La política no es canalla sino antropófaga. Fagocita a los suyos sin preguntar, o pregunta por la familia evocando la séptima generación. Sé que hay políticos que hacen de todo menos política, pero siempre debe quedar la dignidad y el respeto.

Políticos hay, diría Freud, que materializan los deseos reprimidos, sembrando rencillas y propagando rencores. Algunos no se contentan con vivir del cuento sino que además quieren sangre.

Le pasó a Pérez Touriño, el de los tristes destinos que abandona política y escaño en un gesto épico. PP y BNG le aplaudieron, pero los suyos del PSdeG, le tributaron silencio. Su soledad bajando la escalera camino del futuro, es un poema.

Yo conocí a Pérez Touriño en Lugo en uno de esos encuentros que no tienen memoria. Era afable y cortés y nunca abandonaba su aire tranquilo ni su porte de profesor cercano y ausente a la vez.

Pienso yo que la política es una actitud de supervivencia, de aguante, de moral de victoria. Touriño perdió las elecciones que es como perder el alma, y tirios y troyanos se le echaron encima. Ese silencio opaco y espeso con que le despidieron los suyos no es una afrenta, es una patada en los cataplines.

Digo yo que si la causa es la pérdida electoral, más de uno debería hacerse el harakiri. Por eso creo que la política es el canibalismo de nuestra época, la fiera oculta que se come a sus retoños.

No digo que a Pérez Touriño haya que erigirle una estatua, ni dedicarle una calle, o sí, que nunca se sabe, pero al menos dedicarle una sonrisa y un adiós.

Debió salir del Parlamento sin conflicto generacional ni codazos. Pero ya se sabe que los mejores enemigos están en casa.

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