Juan Carlos y Hugo, nacidos en Foz, forman una de las escasas sagas actuales de lucenses que eligieron esta profesión como medio de vida
05 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La recomendación psicoanalítica de matar al padre (en sentido figurado, claro) para desarrollar la personalidad, desde luego que no fue seguida por Hugo Fernández Balseiro, que reconoce la influencia directa de su progenitor, Juan Carlos Fernández Pulpeiro, en la decisión de dedicarse a una de las muchas ramas que forman actualmente el árbol de esta profesión de la comunicación que nos ocupa a muchos. Y quizás en el origen está una cámara de cine de 16 milímetros con su equipo completo que los padres le compraron a Juan Carlos durante un viaje al paraíso arancelario de Canarias, pese a lo cual invirtieron una pequeña fortuna de la época.
Juan Carlos, que era alumno de la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, aprovechó la cámara para realizar trabajos durante un año para Televisión Española, y para hacer prácticas en el Instituto de RTVE. También colaboró con el director ourensán de cine independiente Eloy Lozano, con el que, según dice, posiblemente hizo el primer documental sobre la olería en Galicia. Previamente ya había hecho otro trabajo, O Sanguesuga , ficción basada en un cuento de Kafka y rodada cerca de las Covas do Rei Cintolo. Tras una temporada en La Voz y en El Ideal Gallego en Lugo, se fue con Luis Cordeiro a la Diputación como responsable de prensa. Allí sigue y, entre otros cometidos, tuvo la ocasión de seguir en contacto con el mundo del audiovisual antes de hacerse cargo del servicio de Protocolo, en el que se mantiene actualmente. «Ata que no 1983 o Goberno publicou o Decreto de Precedencias, non había nada lexislado desde a derogación da normativa franquista, polo que foi un momento moi interesante para a profesión», señala Juan Carlos, que por entonces formaba parte de un colectivo de unas 20 personas en toda España.
Hugo no solamente no tuvo que oír nunca la cantinela de que se dedicase a algo más productivo, sino que asegura que siempre contó con el apoyo de sus padres. Por una cuestión de la alta nota que exigían para el acceso, se marchó a la Universidad Europea de Madrid a estudiar Comunicación Audiovisual, hasta que acabó en el 2001. Desde entonces evitó dormirse en los laureles y, con su socia, Diana Casanova, montó una productora audiovisual, HD Visual, que comenzó en los viveros de empresa de la Cel. Ahora trabajan desde su casa y también a través de una web.