El certamen finalizó tras la entrega de galardones del concurso, valedero para el campeonato español
13 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Unas 14.000 personas visitaron en el recinto ferial de Lugo el tercer Salón del Caballo de Galicia Equigal, que se inauguró el viernes y quedó clausurado a última hora de la tarde de ayer. Además de otras actividades lúdicas dirigidas al público infantil y a los mayores, en estas tres jornadas se sucedieron los concursos en diferentes modalidades. Los de pura raza gallega, de ámbito autonómico, tuvieron premios en metálico, en tanto que el morfológico de pura raza española fue valedero para el campeonato de España.
En la primera edición el certamen había conseguido 7.000 visitantes, cifra que se duplicó el año pasado. En la del 2010 no hubo que pagar entrada al recinto, por lo que la cifra responde a una estimación de los organizadores, que se mostraron muy satisfechos con el resultado. Consideran que si se mantuviese la venta de entradas el salón se hubiese desplomado. Sergio Aller, responsable del departamento de prensa, manifestó que el récord alcanzado en el 2009 se debió en gran medida al concurso de saltos y al espectáculo nocturno, que en esta ocasión no se celebraron debido a los recortes aplicados. Sin embargo aseguró que, según el balance provisional, Equigal está consolidado y ya van a comenzar a trabajar en la próxima edición.
Ayer la entrega de premios comenzó a las cuatro de la tarde y, a pesar de que estaba previsto que rematase sobre las cinco y media, se adelantó más de media hora. De entre todos los premios concedidos durante este tercer salón, fue realizada una selección para otorgar los 17 especiales, en los que destacó la Yeguada Casanova, de la parroquia de Roupar, que consiguió cinco.
Pasadas las cinco ya quedaban muy pocos caballos en el recinto, dado que había yeguadas de lugares tan alejados como Madrid y Alicante que se fueron pocos minutos después de la entrega. Sin embargo a las seis todavía seguía entrando gente, por lo que los organizadores decidieron prolongar los paseos en ponis para los niños.
Con distinta suerte en las ventas, también permanecieron abiertos hasta última hora los puestos de material de equitación y prendas que estaban instalados en uno de los pabellones. Para el más grande fue una buena feria, sobre todo por el éxito que tuvo un pienso natural que ofrecía. Entre otros numerosos elementos, también vendía un amplio elenco de sillas de montar, con precios desde 80 euros a más de 300.
El ambiente no se limitó al interior del Pazo de Feiras. En el exterior el público recorrió las caballerizas, incluso cuando ya estaban en su mayor parte vacías, y siguió las operaciones de traslado y carga de las reses.