A la espera de los bomberos

Sergio López SARRIA/LA VOZ.

LUGO

Aunque las instalaciones del nuevo parque de bomberos ya están acabadas, sus puertas todavía no han abierto y la comarca sigue con los servicios mínimos

21 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Las altas temperaturas del verano no han ocasionado, por suerte, demasiados incendios dentro de la comarca. Aunque esas labores suelen estar comandadas por los retenes de la Xunta de Galicia, en Sarria, el parque de bomberos de la localidad todavía no ha abierto sus puertas, y en caso de haber fuego tampoco podría ofrecer sus servicios. Con la Xunta y la Diputación Provincial de Lugo en proceso de negociación, lo cierto es que los trámites siguen ralentizando la apertura de un servicio que en la villa es más que necesario.

El aspecto que luce este parque es el de una obra a la que solo le quedan los últimos retoques. Entre esos acabados finales están sus propios componentes, los bomberos. Estos, tendrán que ser contratados por el Consorcio Provincial de bomberos en los próximos meses. Sin embargo, hasta que esta firma se produzca, Sarria sigue en condiciones precarias.

La labor del cuerpo de bomberos no solo se limita a la extinción de fuegos o a la asistencia en caso de que se produzca una fuga de gas. También son los encargados de excarcelar a una persona cuando queda atrapada dentro de un vehículo o de aliviar la congestión de las vías públicas cuando las lluvias inundan las ciudades. Así, aunque los fuegos de verano vayan desapareciendo, la labor de estos funcionarios es totalmente necesaria.

Desde el pasado mes de agosto, Sarria no ha registrado ningún fuego de gran magnitud en una vivienda. Esto hace que la carroceta utilizada por los funcionarios municipales haya sido más que suficiente en los últimos meses. Sin embargo, la villa y los pueblos que la rodean no están exentos de sufrir este tipo de incidentes. En caso de producirse, la carroceta no daría el servicio necesario. No tiene las proporciones ni la capacidad suficiente para sofocar el fuego de un gran edificio de viviendas y, por más empeño que puedan poner los vecinos en la extinción, en caso de que este fuego tuviese lugar, sería difícil movilizar dotaciones de comarcas próximas antes de que las llamas se extendiesen.

Los altos costes y los problemas económicos actuales parecen ser los principales causantes de que el parque esté cerrado. Xunta de Galicia y Diputación siguen sin ponerse de acuerdo. Mientras se resuelve el problema, Sarria cruza los dedos para que no haya un gran incendio.