Aunque su función no es la de tramitar los expedientes de ruina, la oficina de rehabilitación llegó a entregar al gobierno local un listado de edificios que presentaban algún elemento en mal estado. La situación se aparta de la documentación que se tramita para concluir si un edificio acaba declarado o no en estado ruinoso, y el objetivo y las consecuencias también fueron diferentes.
En el mencionado dosier figuraban 26 casas, situadas en la zona vieja y en lugares próximos y caracterizadas por presentar alguna parte de su construcción en mal estado, lo que en algún caso producía además un impacto visual. La realización del informe dio algún fruto, puesto que nueve de esas casas fueron arregladas. El informe se elaboró a petición del alcalde Agustín Baamonde, que abandonó la presidencia de la corporación en el 2005, y desde entonces no se ha vuelto a realizar ninguno.