«¿No vino Fraga?»

Xosé María Palacios Muruais
xosé maría palacios VILALBA / LA VOZ

LUGO

La visita de autoridades a la casa natal del político generó expectación

01 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

-¿No vino Fraga?

-No. No vino

-Está la hermana.

Así dialogaban, pasadas las dos de la tarde de ayer, una vecina y un vecino -a ella le corresponden la primera y la tercera de las frases, y a él, la segunda- mientras un grupo de autoridades encabezadas por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, visitaban la casa natal de Manuel Fraga, uno de los edificios del tramo inicial de la Rúa da Pravia que aún simbolizan la expansión con la que Vilalba rompió el límite del burgo medieval hace algo más de 100 años.

Ayer era día de mercado, de sol, de sombra y de expectación. La villa vivía con algo más de actividad, algo que en cierto modo está relacionado con la celebración de uno de los dos mercados semanales, y aprovechando el ambiente veraniego en las terrazas de la alameda. En esa alameda, pero mirando hacia la Rúa da Pravia, varias decenas de vecinos esperaban bajo los árboles la llegada de la comitiva que iba a visitar la sede de la Fundación Manuel Fraga.

Seguridad

La Policía Local andaba por la zona aproximadamente una hora antes de la llegada de las autoridades, y después aparecieron agentes de otras fuerzas de seguridad. Hubo saludos y abrazos cuando el presidente de la Xunta llegó al Parador y cuando se encontró con miembros del patronato de la fundación. Caras conocidas, muchas, empezando por el presidente de la entidad, Juan Velarde, y siguiendo por asistentes a la reunión -Carlos Robles Piquer, Isabel Tocino, Juan Miguel Villar Mir, Gerardo Fernández Albor...-. El gobierno local, con Gerardo Criado al frente, tampoco faltó.

La restauración del edificio está casi lista, si bien aún faltan los muebles de antes que seguirán exponiéndose -se les reserva el segundo piso- y el material documental. Los cristales colocados en la planta baja, al lado de la puerta principal, permitían saciar curiosidades como la descrita al comienzo de esta crónica, aunque entre quienes visitaban la casa siendo vistos desde fuera no había una sino dos hermanas del presidente fundador del PP, Charo y Amadora.

-Yo vería bien que tuvieran la placa quitada.

Otra espectadora se refería así a la placa de la fachada del edificio, aunque se le aclaró que la placa a la que se refería se había cambiado de ubicación pero ya llevaba años instalada. Pasadas las dos y media de la tarde, la expectación había dejado sitio a la hora de comer.

crónica un día de reuniones y discursos