Amanda Díaz Pena: «El caso de Cervo demuestra que la violencia de género afecta a todas las capas sociales»

Lucía Rey
lucía rey LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

La psicóloga accede a la dirección del colectivo feminista de Lugo en una semana marcada por el asesinato de dos mariñanas

16 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El asesinato en Cervo de dos mujeres, madre e hija, a manos del marido de la primera está marcando los primeros días de Amanda Díaz Pena como presidenta de la asociación Enriqueta de Otero, de mulleres luguesas contra a violencia de xénero. «Este caso demuestra que la violencia de género afecta a todas las capas de la sociedad», destacó ayer la psicóloga lucense, de 27 años, que releva en el puesto a Aurora Antúnez.

-La víctima de Cervo era profesora, tenía trabajo, casa...

-Normalmente se cree que sufren maltrato mujeres dependientes económicamente, con un nivel cultural bajo..., pero lo que vemos día a día es lo contrario. Hay gente joven, de mediana edad, de edad avanzada. Con y sin estudios, con y sin trabajo.

-¿Qué se puede hacer?

-Se necesita la implicación de toda la sociedad y es necesario que haya más medidas por parte del Gobierno para protegerlas. El discurso de que todo el mundo ve el maltrato como una lacra, pero luego se recorta o no se destinan recursos para luchar contra él, es contradictorio e hipócrita. Si una mujer cuando presenta una denuncia se encuentra con que no tiene una casa de acogida a la que ir, con que tiene que pasar a la calle sola o con sus hijos, es posible que retire la denuncia. Pasa muchas veces. Y mucha gente después habla de eso quitándole credibilidad a las víctimas, cuando lo que pasa es que el sistema está fallando.

-¿Es esa la desprotección que están sufriendo, por ejemplo, las mujeres que son testigo protegido de la operación Carioca? Varias no tienen todavía el permiso de residencia.

-Es lo mismo. Se le pide a una persona que confíe en el sistema realmente y diga lo que sabe, pero no se le ofrece una protección adecuada. Hasta hace poco recibía el mismo trato judicial un proxeneta que una víctima de trata. Y así, ¡cómo va a confiar en el sistema para contar lo que sabe! Para una mujer, el simple hecho de sentarse en la misma sala que el maltratador, aunque no la vea, es un trauma importante.

-¿Falta sensibilidad?

-Debería pensarse más en las víctimas porque detrás de los procesos judiciales, que parecen algo muy serio y frío, hay personas, hay víctimas, hay hijos que sufren...

-Otro caso de actualidad es el del profesor que mató a su mujer en Lugo, y ahora pide que le rebajen la pena....

-Hay que crear leyes que esclarezcan todos esos problemas. Todos los casos deberían ser juzgados por igual, y las penas tendrían que ser más concretas: cuántos años de cárcel, si tiene que haber o no cumplimiento íntegro de la pena... En este caso, la mujer ha fallecido, pero a diario encontramos casos de mujeres que tienen miedo de que su maltratador salga en libertad en cualquier momento.

-¿Disminuye el maltrato?

-Todo lo contrario. Hasta hace nada se le llamaba «crimen pasional». Ahora que parece que estamos relajados, y que hay gente que cree que vivimos en un mundo igualitario, aparece con más fuerza. Cada vez hay más casos de violencia de género a edades muy tempranas. Queremos enseñar a la gente joven que muchas veces sus modelos de relación no son los adecuados, hay muchas relaciones tóxicas. Los datos son alarmantes, pero nos acostumbramos a verlos en los medios, y es imposible que la gente empatice con todos los casos que ve en la tele a diario.

amanda díaz pena presidenta de la asociación enriqueta otero