El final de la A-8, cercano y polémico

X.M.P. VILALBA

LUGO

PEPA LOSADA

Los dos tramos aún pendientes se abrirán en próximos días, pero arrecian las críticas de cuatro alcaldes contra el estado de un acceso

28 ene 2014 . Actualizado a las 00:20 h.

La conclusión de los dos tramos pendientes de la autovía del Cantábrico (A-8) es prácticamente total. En A Xesta (Abadín) está ya operativa la rotonda situada en la confluencia del acceso que enlaza la transcantábrica con la carretera N-634, paso obligado para los vehículos que ahora circulan por la carretera nacional Irún-Santiago. Por otro lado, la apertura de esos dos tramos, Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira, es inminente: el viernes o el sábado próximos podría ser el día elegido para la celebración de un acto inaugural en el que se da por segura la presencia de la ministra de Fomento, Ana Pastor.

Sin embargo, la conclusión de la A-8 en la provincia no evita polémicas políticas, centradas en las últimas semanas en el mal estado de la carretera LU-124 (Mondoñedo-Vilameá), por la que vecinos de los municipios de Mondoñedo, Riotorto, A Pontenova y A Pastoriza podrán acceder a la autovía tomando el acceso situado en el barrio mindoniense de Curros.

Los alcaldes de esos cuatro concellos, reunidos hoy en Mondoñedo, reiteraron sus críticas por el mal estado de la carretera, especialmente patente en los 15 kilómetros que van de la ciudad episcopal a Cruz da Cancela; subrayaron que el arreglo de la carretera constituía una demanda «histórica», ya expuesta a la Xunta pero «aínda non satisfeita», y acusaron al PP de «hipocresía e cinismo» por reclamar ahora su mejora.

Los dos tramos pendientes suman una longitud total de 16,8 kilómetros: el de Mondoñedo a Lindín tiene 7,5, y el de Lindín a Carreira, 9,3.