La única vía es que los técnicos de la Confederación acepten cambios
17 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El pasado 24 de febrero alrededor de las seis y media de la mañana un grupo de integrantes de la Plataforma Sarriana polo Río decidía encadenarse a los árboles de la isla del Toleiro, que luego rebautizaron como de la Esperanza o la Dignidad, para evitar la tala de árboles en la zona como primer paso para detener las obras del plan de encauzamiento.
Hoy se cumplen tres semanas de ese hecho y la situación apenas ha sufrido cambios. Las tres partes implicadas: Plataforma, Confederación Hidrográfica Miño Sil y Concello apenas se han movido ni un ápice de sus posturas y la situación ha llegado a un punto sin retorno en el que nadie sabe muy bien lo que va a suceder.
El único avance positivo que se ha registrado hasta el momento fue en la reunión a tres bandas celebrada el pasado martes y en la que los técnicos de la Confederación se mostraron dispuestos a estudiar los cambios en el documento, por lo menos algunos, que les presentaron desde la Plataforma. La reunión supuso la apertura de un diálogo que todas las partes consideran positivo.
Esta semana se presenta inicialmente tranquila, debido esencialmente a que hasta que se produzca un nuevo cónclave entre las tres partes en el que ya se conozca si son posibles algunas modificaciones y, en el caso de que así fuera, si son del agrado de los que se oponen, hay un acuerdo de no realizar trabajos que luego puedan resultar irreversibles. A partir de ahí todo será una incógnita.