Un miembro de la trama que fingía accidentes contrató hasta 10 pólizas

Xosé Carreira LUGO / LA VOZ

LUGO

Uno de los vehículos que apareció quemado fue un BMW descapotable.
Uno de los vehículos que apareció quemado fue un BMW descapotable. G. C.< / span>

En la lista de 18 imputados por la Guardia Civil figuran muchos obreros del sector de la construcción

27 ene 2015 . Actualizado a las 02:00 h.

A los responsables de algunas compañías de seguros de Lugo no les cuadraban las cuentas. Había accidentes extraños que hacían disparar el gasto por indemnizaciones. Algunos detectives descubrieron lo que estaba pasando y el siguiente paso fue poner el caso en manos de agentes del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIA) que fueron tirando del hilo hasta llegar a descubrir una trama que se ocupaba de inventar accidentes y que incluso quemaba coches con un valor bajo que luego cobraban hasta un 850% más a las aseguradoras. De muchos siniestros ni llegó a tener constancia Tráfico.

De momento hay 18 imputados. Puede que este número vaya aumentando a lo largo de los próximas semanas porque la investigación no está concluida. Las pesquisas se remontan ya al año 20013, pero hasta enero del año pasado la denuncia no llegó a manos de la Benemérita.

La presunta estafa fue planificada, aseguraron ayer algunas fuentes, por personas que trabajaban en el sector de la construcción y que, como consecuencia de la crisis, fueron perdiendo capacidad económica al fallar el trabajo. Entonces idearon un doble plan: por un lado fingir accidentes y por otro quemar intencionadamente coches para cobrar las indemnizaciones de las compañías aseguradoras.

En la investigación, explicaron ayer fuentes de una compañía aseguradora, apareció el caso de un hombre que optó por invertir en pólizas de seguros. Contrató al menos unas diez y en todas hizo figurar una misma cláusula: ser indemnizado en caso de tener que estar de baja por algún accidente. El siguiente paso era simular accidente y dar parte a las compañías que le iban indemnizando.

Quienes seguían la pista del caso se sorprendieron al detectar una persona con diez pólizas y con una condición que muy pocos clientes establecen: cobrar en casos de baja.

Recuerda la Guardia Civil que cuando los expertos del GIA se pusieron al frente de la investigación tenían sobre la mesa una decena de presuntos fraudes. Sin embargo ese número fue aumentando a medida que avanzaban las pesquisas. Apenas había dudas de que presuntamente había un concierto de los imputados para exagerar las lesiones derivadas de accidentes de tráfico, alguno de los cuales podría llegar a ser simulado.

El representante de una conocida compañía aseguradora dijo que había casos que resultaban difíciles de localizar. Aclaró que un médico no entraba a valorar si un dolor de cervicales o de espalda de alguno de sus pacientes era consecuencia de un accidente o de una patología que nada tiene que ver con un accidente. «Otra cosa -advirtió el profesional- es tener una caída por las escaleras, por ejemplo, y luego tratar de cobrar de la compañía de seguros del coche una indemnización alegando la existencia de un accidente de tráfico».

Los imputados tienen edades que oscilan entre los 22 y los 70 años. Son de diversas nacionalidades, aunque predominan los españoles. En la lista aparecen también vecinos de O Carqueixo. Además hay sudamericanos y también un suizo. Todos tienen residencia en la provincia lucense.

Declaraciones

De la llevanza del caso se encarga el Juzgado de Instrucción número 2 de Lugo. La pasada semana estaba previsto que prestase declaración alguno de los imputados, sin embargo esta comparecencia tuvo que suspenderse por diversas cuestiones. Por el momento parece que no fue convocada una nueva fecha para las declaraciones.

Fuentes del sector de seguros indicaron ayer que las compañías habían extremado al máximo el control, especialmente en los dos últimos años, para evitar posibles fraudes como el que dio lugar a la operación EFEU, como así fue bautizada la que realizó en los últimos meses el GIA de la Guardia Civil.

 

Sustancias inflamables para provocar incendios en coches de alta gama

Hay por lo menos cuatro incendios de coches sospechosos que los investigadores examinan y que atribuyen a los integrantes de la trama. La mecánica que seguían algunos de los imputados comenzaba por buscar en desguaces o a través de la red vehículos de alta gama que, como consecuencia de problemas serios en el moto, ya no estaban en condiciones de circular o, su reparación resultaba muy cara.

El siguiente paso era adquirir esos vehículos que generalmente conseguían a precios muy bajos porque realmente la salida que tenían era prácticamente nula. Seguidamente los aseguraban en las compañías que cubrían el incendio.

A continuación solo quedaba prender fuego al coche en algún vial. Una vez destruido por completo, daban parte del siniestro a la compañía y esta pagaba la indemnización. «Compraban por 2.000 o incluso menos y se les pagaba por 6.000 o bastante más. El negocio era redondo», explicó ayer un agente de seguros. Eso ocurría porque las compañías no solían tasar por las condiciones en las que se hallaban los vehículos sino por la fecha de matriculación.

Entre los vehículos adquiridos para llevar a cabo el presunto fraude figura un camión y también una furgoneta. Asimismo figura en BMW serie 4 Cabrio y un Volkswagen Tuareg. Pero también hay una relación de modelos más antiguos como, por ejemplo un Peugeot 309. También utilizaron ciclomotores y alguna moto de gran cilindrada que prácticamente estaba condenada al desguace por las averías que tenía.

En una de las compañías vieron algo extraño en un incendio ocurrido en Guntín. Contrataron a especialistas en este tipo de sucesos y se encontraron con que en el motor y en otras partes del vehículo había restos de algún material inflamable que, posiblemente, fue utilizado para prenderle fuego intencionadamente. Los resultados de la investigación fueron entregados a la Guardia Civil.