Los inquilinos del edificio se comprometieron a pagar los gastos de aseo de las zonas comunes
09 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los inquilinos de la Casa Sindical se comprometieron a mantener limpias las zonas comunes del edificio. Cada mes, según el pacto firmado, cada una de las organizaciones que disfrutan de espacios en el inmueble: UGT, Comisiones Obreras, CEL e Inspección de Trabajo se encargará de pagar los gastos que genere el aseo.
El edificio sindical ya mejoró su imagen sustancialmente y de las cristaleras desaparecieron carteles y pintadas que hacían que el edificio pareciese abandonado. La primera limpieza la hizo la Inspección de Trabajo, que es el único inquilino al que no le asignaron espacios en el reparto del edificio sindical y que lleva más de una década pendiente de trasladarse a otra ubicación.
Por algo más de cien euros anuales, que es lo que tendrá que aportar cada organización, solucionarán el problema, habrá que ver si de forma definitiva.
El compromiso de los inquilinos es el de no utilizar las cristaleras como tablón de anuncios para los carteles con las diferentes convocatorias. De hecho, hay unos letreros que avisan de ello Falta por comprobar si esta indicación la va a respetar todo el mundo.
El servicio de limpieza recogió también toda la basura del hueco del elevador instalado para permitir el acceso a minusválidos y que nunca se hizo uso de él. Las personas en sillas de ruedas entran por la parte posterior, desde la planta de UGT que da a Castelao. Lo que no han conseguido eliminar los operarios son las pintadas con insultos a las organizaciones sindicales.
Decadencia y abandono del inmueble durante varios años
La decadencia y abandono del edificio sindical, sometido a una reforma muy importante hace más de una década, comenzó hace unos años cuando la puerta principal empezó a quedar abierta durante las noches. Esta circunstancia supuso que se alojaran durante la noche en el salón de actos varios indigentes.
La etapa en la que quedaban las puertas sin cerrar coincidió en el tiempo con la desaparición de material de algunas oficinas sindicales.
Los inquilinos, que hasta entonces siempre descargaron las obligaciones en la Inspección de Trabajo, tuvieron que empezar a valorar en la posibilidad de hacer frente a las obligaciones y al mantenimiento de las zonas comunes.
Algunas personas aseguran que los indigentes no abandonaron totalmente el edificio ni siquiera ahora que está cerrado. Hasta hace poco había cartones tirados detrás del montacargas instalado para el acceso de minusválidos. Hace tiempo que no se ve