Tráfico, conciliación y las improvisaciones de un concejal

enrique g. souto lugo / lA voz PULSO LUCENSE

LUGO

Los coches aparcados sobre las aceras en las inmediaciones de los colegios son fruto de lo mal que está la cosa de la conciliación de la vida laboral y familiar. No lo dice el cronista; lo apuntó en la más reciente sesión plenaria municipal el concejal de Infraestructuras Urbanas, Manuel Núñez, socialista de la rama UGT. ¡Vaya! Según insinúa el munícipe, situar el coche sobre la acera, de modo que dificulte o impida el paso de los peatones, no es cosa de mala educación, gamberrismo e insolidaridad; no, la culpa la tienen las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. Lo sugiere el concejal Núñez, que no es partidario de la sanción; no, no, él propende a la vía del convencimiento mediante la eficaz acción sensibilizadora de la Administración. Al concejal Núñez quizá le ocurra lo que Churchill se atribuía a sí mismo: «A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada». Ya se verá.

Lo malo no es que el concejal Núñez tenga una ocurrencia así. Lo peor es que ninguno de los otros 24 integrantes de la corporación haya estallado en una carcajada incontenible.

Los ediles de la oposición echan en falta que la Policía Local tire más de libreta de denuncias. Y a uno se le ocurre que si el edil de Infraestructuras cree que los coches aparcados en las aceras son el fruto de las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, los guardias necesitarán altas dosis de motivación para denunciar; no es el caso. Por lo que se ve esperan a que se resuelva lo de la conciliación. O a que alguien diga que todo fue una broma, sin saber quizá que «una broma es algo muy serio», según avisó Churchill.