Decepción mayúscula

Millán Gómez TRIBUNA

LUGO

03 may 2017 . Actualizado a las 16:35 h.

El Lugo perdió el domingo su segundo partido consecutivo, ambos siendo claramente inferior a su rival. El Girona F.C., sin alardes y sin un nivel notable, ganó la mayoría de disputas, de balones divididos, defendió con líneas juntas y creó las principales ocasiones. Los lucenses cometieron demasiadas pérdidas de pelota, apenas había ofrecimiento para recibir el cuero, los desmarques rayaron por su ausencia y faltó velocidad en la circulación. Una de las versiones más decepcionantes de la temporada.

El 0-1 tempranero no ayudó, pero fue evitable. Situación idílica para un contrincante con dudas, como era el Girona o fue la U.D. Almería en sus día. Los goles, las dinámicas provisionales aumentan la confianza y son decisivos. 0-2 sobrepasado ligeramente el primer cuarto de hora. En el 0-1, Antonio Campillo recibe la pelota de espaldas en una zona comprometida, situación y lugar que deberían haberse evitado. Pierde el balón ante Pere Pons, que conduce y filtra un pase que provoca una falta de entendimiento entre Roberto Fernández y Carlos Hernández. En el 2-0, nueva pérdida de pelota, en este caso de Fernando Seoane, Hernández abandona su posición y Marcelo Djaló, el central más regular durante la temporada, comete penalti con la contundencia excesiva que demostraba al inicio de temporada.

El Lugo no mostró apenas reacción. Dominó la posesión, pero sin ser eficaz con ella. El lenguaje gestual de los jugadores era de desacuerdo entre compañeros. Iriome lo intentó por banda derecha con su verticalidad habitual, pero se mostró desacertado y su rendimiento no es el de las dos anteriores temporadas. Tuvo la opción de marcar en una diagonal apareciendo como delantero centro. Es una de sus virtudes. Damià Sabater jugó en su posición natural, mediocentro, pero le faltó ofrecerse más e intentar aportar soluciones, como sí realizó en Valladolid en su primera titularidad. Jordi Calavera no alcanzó línea de fondo como habitúa, pese a que el Girona jugaba con un carrilero suplente a banda cambiada, Miguel Ángel “Cifu”. Vasyl Kravets demostró sus virtudes en contadas ocasiones, pero volvió a confirmar que cuenta con una capacidad interesante para el centro.

En la segunda mitad, la entrada de Carlos Pita mejoró al equipo. Intentó aportar coherencia y fluidez al juego. No obstante, la circulación se siguió caracterizando por falta de velocidad. Cada receptor de balón reaccionaba con tardanza facilitando el balance y la basculación gerundenses. En la segunda parte, el Girona pudo haber marcado incluso el 0-3.

Pablo Caballero, que entró desde el banquillo, buscó con ahínco recibir la pelota entre líneas y llegar a posiciones de remate. Luis César Sampedro acertó al colocar a Caballero y Joselu Moreno como delanteros, ambos por el flanco central, sin ubicar al onubense en banda, donde pierde una parte mayoritaria de sus virtudes. Hasta anteayer, Caballero se colocaba como «nueve» y Joselu como extremo.