La hierba crece en el adarve tan alta en algunos cubos como el pretil del monumento
05 sep 2017 . Actualizado a las 13:23 h.Los gestores políticos propenden a enredar con el lenguaje, de modo que sus palabras exigen ser interpretadas según códigos en los que casi nada es lo que parece. Solo así es posible entender que el monumento que mejor identifica a la capital lucense, la Muralla, parezca en el adarve un improvisado jardín botánico, un prado mal cuidado, mientras la Xunta y el Concello hablan y no paran de los valores patrimoniales de Lugo y de lo que denominan su «puesta en valor».
En la mañana de ayer, a eso de las diez, una pareja de visitantes comentaba con asombro el crecimiento de tal manta de hierba, tan alta como el pretil del monumento en algunos cubos. Y no es para menos; el cronista tomó nota y sumó su sorpresa a las sorpresa de los visitantes.
Son numerosos los cubos en los que la hierba crece abundante, cerrada; en otros, está ya alta y en algunos más supera la cuarta. ¿Y qué hacen las instituciones? Nada. No hacen nada para ordenar la eliminación de la maleza que crece en el monumento declarado Patrimonio de la Humanidad; al menos, la hierba sigue ahí. Lo que hacen las instituciones es ordenar a los particulares que desbrocen sus fincas; lo hace la Xunta y lo hace el Concello. Y la propia Xunta (IGVS), como casi todos los años, tiene convertido en una selva su solar sin edificar en la Ronda de Fingoi.
De la limpieza del adarve se encarga el Concello, con éxito más que regular en algunos días por su incapacidad para prohibir el acceso a la Muralla con perros.
Como el monumento carece de vigilancia, en el adarve, además de huellas biológicas del paso de canes, hay hierba abundante y circulan vehículos a pedales, bicicletas, como ocurría en la mañana de ayer sin que la autoridad apease a los ciclistas ni levantase acta de la pradera que hay en el monumento.
Ropa tendida, una imagen que se ve con frecuencia junto a un Patrimonio de la Humanidad
Tiene el Ayuntamiento de Lugo tantas ordenanzas municipales que hacen imposible su conocimiento por parte del administrado. En alguna de ellas quizá figura alguna indicación acerca del tendido de ropa en ventanas y balcones; si no figura, en alguna deberían regularse los tendales frente a la Muralla.
Comenzaron las obras para reparar dos cubos
En la Muralla, frente a la sede de la Xunta, han comenzado los anunciados trabajos para consolidación de dos cubos. El abundante uso de hormigón tuvo incidencia en la aparición de distintos problemas cuya solución era ya inaplazable. Y en ello está la empresa contratada. foto FIRMA