El único semáforo que hace unos cuantos años llegó a la Praza de Santo Domingo para que los peatones puedan cruzar sin peligro desde o hacia la Rúa da Raíña, puede que empiece a tener los días contados. El BNG quiere cargárselo porque no solo lo considera inútil sino que le cuelga el San Benito de ser «o máis absurdo do mundo». Y puede que a Rubén Arroxo, el portavoz de la formación que ayer anunció que pedirá su eliminación, puede que no le falta razón. «Só serve para dar preferencia unicamente aos vehículos nunha zona da cidade que ten vocación peonil. Deben ser os peóns os que teñen que ter preferencia absoluta», dijo el edil.
Realmente a ese semáforo son muy pocos los peatones que le hacen caso. Solo con estar en la esquina cinco minutos se puede comprobar perfectamente que posiblemente no aguarde a que se ponga verde un 5% de los peatones y, a lo mejor, ese porcentaje se mucho decir.
Arroxo recordó que hace tiempo que pidió que se llevasen el semáforo, pero en el consistorio no le hicieron caso. Ahora lo intenta de nuevo porque, dice, las personas son lo primero «e o feito de que os peóns teñan que pulsar o botón para pedir permiso xa da preferencia aos coches».