Por los valles del Neira y el Eo

María Guntín
María Guntín LUGO / LA VOZ

LUGO

En la imagen, el lugar de Lameira, en el concello lucense de Baleira, lugar en el que nace el río Neira
En la imagen, el lugar de Lameira, en el concello lucense de Baleira, lugar en el que nace el río Neira Óscar Cela

Ríos que modelan el paisaje permiten disfrutar de enclaves naturales y son, al mismo tiempo, el marco privilegiado de varias rutas en las que es posible caminar por el bosque, entre árboles centenarios

20 feb 2021 . Actualizado a las 19:09 h.

Los espacios verdes ganan adeptos en tiempos de pandemia. Las rutas de senderismo son una alternativa para todos aquellos que están cansados de vivir entre cemento. Aunque el mayor atractivo de estos lugares es el paisaje, la seguridad que —dicen los expertos— garantizan los espacios abiertos ofrece una oportunidad a todos aquellos caminos que hasta ahora, pasaban inadvertidos.

Conocer la ruta que transcurre por las áreas recreativas de Baleira puede inspirar a muchos de cara a los primeros días en los que se permitan los desplazamientos. A lo largo de este recorrido se puede disfrutar del nacimiento de los ríos Eo y Neira, principales agentes modeladores del paisaje en esta zona de la provincia de Lugo. Su abundante caudal, marcado por las cuantiosas lluvias de las últimas semanas, y el paisaje que conforman, permiten recordar durante unas horas que el tiempo también fluye río abajo.

La primera parada obligatoria, a la que es posible acceder en coche ya que está a los pies de la LU-530, alberga una fuente enclavada en el lugar da Lameira. De un pequeño grifo brota el agua que señaliza el origen del río Neira. Aunque el tiempo no acompañe, en Fontaneira hay mesas y bancos en los que, al menos, es posible hacer una parada si el día lo permite. En la desembocadura del Neira empieza el bosque da Fervenza, conformado por carballos de más de 300 años de antigüedad y considerado uno de los bosques de inundación más importantes de la península. Varias rutas permiten disfrutar de la fraga e incluso pasar frente a un antiguo molino del siglo XVII.