Alea iacta est

Antón Grande TRIBUNA

LUGO

La suerte está echada. Ya no hay vuelta atrás. Julio César, cuando cruzó el Rubicón al mando de su ejército, pronunció la frase que da título a esta columna y que luego se haría famosa.

En Lugo el Rubicón municipal lo cruzó este jueves Elena Candia con sus concejales y una tránsfuga, que tampoco es moco de pavo y, si no hay novedad, nada cambiará en la corporación municipal hasta dentro de un año cuando en mayo se celebren elecciones, a no ser, claro está, que apareciese otro tránsfuga, alguien que huye de Elena Candia y se pasa al enemigo porque en este Lugo de sorpresas municipales, entre muertos, heridos, fugitivos y desertores, todo es posible.

Como me dijo mi vecina la nueva alcaldesa cuando le pregunté ¿y ahora, tras la moción, qué? Contestó que ahora a trabajar y así parece porque el mismo día en que llegó a la alcaldía, ya nombró a su equipo de gobierno y las responsabilidades y delegaciones de cada uno de los miembros, menos a María Reigosa a la que nombró coordinadora del grupo municipal. Posiblemente esta tránsfuga, una vez finalizado el mandato, desaparecerá de la política como pasó con Fabriciano y Montouto.

Es de suponer que Candia podrá lucirse ya que cuenta con unos presupuestos aprobados, que le permitirán disponer de buenos dineros durante este año. También hay que suponer que el bloqueo hasta ahora de la Xunta, se transformará en la llegada de miles de euros para obras que tenía bloqueadas y que de este modo, irán adelante como el cuartel de san Fernando, la playa fluvial, o el caserón sin rehabilitar en A Tinería por poner algunos ejemplos.

Así es la política en mi tribu de pensamiento aldeano. La suerte está echada.