Cautela, humildad, todo está empezando, la es liga muy larga... todas ellas son verdades y irrefutables y todas ciertas. Pero también lo es que, teniendo claro que se está al inicio de una temporada complicada y en una competición tan exigente, la situación es óptima.
Porque si algo define al Breogán es la ilusión. Una ilusión que está asentada en un extraordinario rendimiento en la cancha del equipo lucense y a la que, desde el máximo respeto y compromiso continuo con los valores que te han puesto en un escenario así, no hay que poner puertas. Una plantilla equilibrada y muy bien construida. Un equipo que juega un gran baloncesto durante muchos momentos, sólido. Un bagaje de 3-0 que todo el mundo hubiese firmado al principio de la temporada.
Sí es cierto, y yo creo que así es, que el estado de ánimo es un factor determinante para el rendimiento, el de el Breo es inmejorable. El buen trabajo, tanto los despachos como en la pista, de la dirección deportiva del club, del cuerpo técnico y de los jugadores, son los mejores avales para creer.
Ahora llega el Morabanc Andorra, colista con tres derrotas para recibir a un equipo con un bagaje totalmente opuesto. Ahí reside la principal dificultad del choque. Hay que afrontarlo, seguro que así será, sin mirar a la clasificación y con el máximo respeto a un rival muy necesitado. Andorra presenta un roster muy experimentado y con sobrada capacidad por encima de los resultados actuales que han cosechado, con una línea exterior, amplia y versátil que debería tener muchos puntos en sus manos y un juego interior importante.
En este inicio de liga el rival de los lucenses se está mostrando excesivamente irregular en los momentos decisivos de los partidos. Esos en los que se decide si tienes posibilidades de llegar al final con opciones reales de ganar. Es esta pues una salida ilusionante, pero mas difícil de lo que pueda parecer mirando la tabla clasificatoria. Pero de este equipo, el Río Breogán, siempre se podemos esperar lo mejor.
Que siga esta gran racha y, como siempre, ¡mucha suerte Breo!