Reportaje | Las atracciones festivas Los feriantes ven como cada año son menos y algunos aseguran que las fiestas de Ourense ya no son lo que eran hace años. La solución no es fácil pero ellos siguen
08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.¿Quién no ha pasado alguna vez por un recinto ferial? ¿quién no le ha pedido miles de veces a sus padres que por favor les dejara montar? ¿quién no ha pasado horas y horas frente a los coches de choque para intentar coger uno a tiempo, antes de que sonara la alarma? Los recintos feriales forman parte, lo queramos a no, de la cultura festiva de los ourensanos. Detrás de cada atracción hay una familia que con toda seguridad sigue apostando por un negocio familiar que no está viviendo sus mejores momentos. Agustín Seara, más conocido como Tino, es uno de estos ejemplos. Se crió entre puestos de feria, así que lleva alrededor de 48 años (los que tiene) vinculado con las atracciones. El negocio viene de sus abuelos, luego vino su madre y ahora está él y ahí seguramente parará, pues su hijos parecen no querer seguir con la tradición. Con añoranza se acuerda de cuando los feriantes eran una gran familia. Si a alguno le pasaba algo los demás le echaban una mano. Indica que aquellos tiempos ya pasaron. Varias causas Agustín Seara es ourensano y asegura que no puede faltar a la fiesta del Corpus, porque a si no fuera así a su madre le daría algo. Pero subraya que no es lo que era y que en los dos últimos años el número de feriantes en la fiesta del Corpus ha descendido casi a la mitad. Varias son las causas. Entre ellas cree que se encuentran las discrepancias de hace años con los vecinos de la zona, el hecho de que los jóvenes estén ahora de exámenes y la proximidad a las fiestas del Couto (acaban de terminar y es el barrio más cercano al Barbaña). Aún así unas veinte familias (cuando años atrás se llegaban a contabilizar más de cien) se han armado de valor y han colocado sus atracciones en el Barbaña. Ayer ultimaban los puestos, apretaban clavijas, daban los últimos toques de color, limpiaban y miraban al cielo esperando el día de hoy, como arranque de lo que les espera. Agustín Seara no entiende porqué en otras ciudades -como Lugo- la gente acude mucho más a la feria, incluso es mejor en algunos barrios. Cree que el lugar (parque Barbaña) es muy bueno por su cercanía con el centro e incluso se acuerda del año en el que tuvieron que irse a las inmediaciones del Paco Paz, lo que supuso pérdidas muy grandes para ellos. «A pesar de todo esto me encanta. Es una vida que adoro, porque no me ata a ningún sitio y ando siempre de aquí para allá», comenta Tino. Materiales Sobre su atracción de cadenas explica que la suya es una de las más antiguas que existen e indica que buena parte del dinero que gana se va en su mantenimiento. Hay que adecentarlo cada poco y arreglarlo, además incide en que ahora las medidas de seguridad deben ser mayores. Las piezas hay que pedirlas fuera, incluso las bombillas, porque en mercados como el de Andalucía, los precios son mucho menores. Un sinfín de historias se guardan detrás de cada una de las atracciones de feria. Historias de generaciones de familias enteras. Son los trashumantes de las fiestas.