Sofía Rubio, de Murcia a Palas para apostar por la cosmética natural: «Criar aquí a mis hijos es un regalo»

Uxía Carrera Fernández
Uxía Carrera PALAS DE REI / LA VOZ

PALAS DE REI

Sofía elabora cremas, bálsamos, champús o jabones con las plantas que cultiva y recolecta
Sofía elabora cremas, bálsamos, champús o jabones con las plantas que cultiva y recolecta U.C.

Se mudó a una aldea para abrir un negocio en el Camino: «Pusimos todo en una balanza y aun así nos decantamos por el rural», explica

08 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Que de las crisis surgen oportunidades lo sabe bien la murciana Sofía Rubio. En el 2008, en plena depresión económica, acudió a unos talleres «anticrisis» para aprender a hacer jabón y ahí descubrió su pasión por la cosmética natural. Empezó a formarse y acabó convirtiéndose en su trabajo. Hace siete años se mudó al rural de Lugo con su pareja y sus dos hijos por ser «el sitio ideal» para su dedicación y fue la pandemia la que le dio el impulso a abrir una tienda con sus productos en el Camino de Santiago en Palas de Rei. «Espero que seamos los primeros de una tendencia a vivir en el campo y no los últimos porque criar a nuestros hijos aquí es un regalo».

Sofía es de Cartagena pero se mudó a Galicia para estudiar Trabajo Social en la USC. Residió un tiempo en Santiago, donde tuvo una juguetería. En ese momento, llegó la crisis del 2008 y Rubio empezó a apuntarse a talleres en las asociaciones del barrio que enseñaban a generar recursos propios. «Era formación ‘anticrisis’ para crear tus propios jabones, reutilizar... y así evitar gastos», explica. Desde ese momento, empezó a interesarse por la creación de jabones y productos cosméticos naturales. «Fui aprendiendo a través de cursos, libros, ferias y gente con experiencia», narra. Y así creó Filla das Fadas, su marca propia de jabones, bálsamos, champús o cremas naturales. Están realizadas exclusivamente con plantas y aceites esenciales.

«Espero que seamos los primeros de una tendencia a vivir en el campo y no los últimos porque criar a nuestros hijos aquí es un regalo»

Palas, el sitio ideal

Cuando Sofía se profesionalizó en cosmética natural vivía en Vigo con su pareja, pero con el nacimiento de sus hijos ambos querían buscar un lugar en el campo donde criarlos. «Estuvimos mirando sitios por el Camino en Portugal donde pudiéramos establecer nuestros negocios, pero no encontramos nada», relata. La pareja de Rubio, que hizo varias etapas de la ruta jacobea buscando el lugar donde establecerse, dio con una casa en la aldea de Ferreira, en Palas de Rei, a los pies del Camino Primitivo. «Era el lugar ideal porque aquí todavía hay grandes espacios autóctonos con bosques donde poder recolectar las plantas para la cosmética», explica.

Un oficio perdido

Sofía y su familia se instalaron en Palas de Rei hace siete años. Desde que llegó, vendió sus productos, aunque no por Internet porque «tenemos que hacer malabares para tener cobertura», y también dio cursos para enseñar a fabricar productos. Esta temporada de peregrinos decidió inaugurar en su casa una tienda con sus productos. Los fabrica a partir de las plantas que tiene en su invernadero particular, que crecen de manera natural, y también de las que recolecta de manera silvestre. Fabrica cremas, bálsamos, jabones, champús sólidos o aceites, cada uno con unas propiedades diferentes. «Algunos son ideales para las heridas o lesiones de los peregrinos así que suelen interesarse en la tienda».

El proceso parece sencillo, Rubio las recolecta, las pone en aceite de oliva y las deja macerar «durante 40 días a sol y sereno». Lo hace en el «mejor momento» de la planta y utilizando una parte concreta. Lo complicado es saber diferenciar todas las especies así como sus usos.

El poco conocimiento de estos procesos entre sus vecinos es algo que sorprendió a la artesana: «Ni siquiera las vecinas más mayores recuerdan cómo se hacían antes los jabones, es un oficio desaparecido, así que yo quiero recuperarlo». Para conseguirlo, la murciana se quiere centrar ahora más en la divulgación que en la venta. «Además de la tienda quiero organizar en casa talleres para enseñar a fabricar, a peregrinos y vecinos».

En busca de calidad de vida

«La decisión de establecernos aquí, además de formar parte de nuestro futuro laboral también es una apuesta por un modo de vida concreto», asegura Rubio. Se refiere a una rutina respetuosa y arraigada al medio, con calidad de vida sobre todo para sus dos hijos: «Teníamos claro que queríamos que se criaran en el campo para que estuvieran en contacto directo con lo primario, que vean y entiendan dónde están los recursos», defiende. Su hija mayor, de diez años, estudia en el colegio de Toques, y su hijo menor, en el de Palas de Rei. La distancia de los servicios así como del resto de niños es lo que más lastra su rutina. «Pusimos todo en una balanza y aun así nos decantamos por el rural».