
La demanda estable de sus clientes y la seguridad que ofrece como valor refugio llevarán a este sector a mover este año una cifra de 380.000 millones de euros
02 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Si hay un segmento de actividad que tiene la capacidad de salir indemne de situaciones negativas ese es el sector del lujo. Pandemia, inflación, crisis energética, aumento de los tipos de interés, encarecimiento de las materias primas, conflictos internacionales ... han sido ajenos a las marcas más exclusivas. Incluso algunas ven crecer sus beneficios mientras una buena parte de sectores hacen frente a vaivenes que ponen en riesgo su propia supervivencia. La razón de este equilibrio hay que buscarla en ese pequeño porcentaje de consumidores ajenos a los altibajos de la economía. Apenas un 1,2 % de personas en todo el mundo dispone de un patrimonio superior al millón de dólares, al que se podría añadir un 11,8 % más con una disponibilidad hasta esa cifra. Este nicho de población es el que está proporcionando una época de esplendor a una industria que se caracteriza por su elevada resistencia a las adversidades y su menor sensibilidad a las recesiones. Los motivos: una demanda muy estable y su fortaleza como valor refugio en períodos de elevada volatilidad.
Aún así las diferencias entre los ultrarricos y las clases medias adineradas también van en aumento. Los datos lo confirman: los compradores que gastaron hasta 1.000 euros en artículos de diseño en el 2019 redujeron sus presupuestos a la mitad en el 2022. Por contra, el gasto entre los más acaudalados sigue en ascenso: un cliente que pudo gastarse unos 50.000 euros en objetos de diseño en el 2019 elevó el gasto hasta los 135.000 euros en el 2022, según distintos analistas internacionales. Las cifras han vuelto a corroborar que el mercado de artículos de lujo volverá a crecer este 2023 hasta un 12 %, algo más de la mitad de lo que lo hizo en el 2022 cuando se pulverizaron todos los registros al experimentar incrementos por encima del 22 %, pero es que pese al contexto inflacionista de la economía global, el lujo seguirá su ascenso mejorando las cifras récord del 2022. La última edición del informe sobre el sector de la consultora especializada Bain&Company, que evalúa la posibilidad de que este negocio alcance los 380.000 millones este año y los 570.000 millones hasta el 2030.
La compañía plantea dos escenarios. Uno más positivo que apunta a un crecimiento sólido durante este año sobrevenido por el levantamiento de las restricciones en China —que ya permite el acceso al mercado del lujo a las grandes fortunas que durante tres años han acumulado efectivo y están ávidas por gastar— y una estabilización de las ventas en Europa y América. El análisis menos optimista para esta industria ralentizaría su progresión por una menores ventas en los mercados que ya están muy maduros. En el informe de Bain&Company se refleja que el consumo será «menor, pero mejor» lo que se traduciría en que la tendencia iría por elevar la calidad de todas las categorías de lujo impulsado por piezas icónicas y de gran lujo como relojes, joyería y bolsos. Un dato de interés: la venta directa y en tienda es el canal preferido de estos clientes.