Entender la familia como una empresa

Ivonne Pousa, Idilio Ferreiro FAMILY BANKERS DE BANCO MEDIOLANUM

MERCADOS

MEDIOLANUM | EUROPAPRESS

26 ene 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La situación de cada persona y de cada familia es distinta, pero un rasgo todavía generalizado en España es que nos falta mucho camino por recorrer en cuanto a educación financiera, algo que hace aún más importante contar con una buena planificación.

En este sentido, una de nuestras intenciones como asesores financieros a lo largo de los años ha sido que las familias entiendan cómo una buena planificación de sus finanzas les puede ayudar a alcanzar sus objetivos vitales. Todos tenemos claro que en una empresa es esencial gestionar correctamente las finanzas; y los encargados de un negocio están siempre atentos a los números para tomar las decisiones más adecuadas. Y aquí es donde debemos preguntarnos: si vemos natural esa preocupación constante por las finanzas en un negocio, ¿por qué no pensamos lo mismo cuando se trata de la familia?

Por esto mismo, siempre que empezamos a trabajar con un nuevo cliente le planteamos la necesidad de realizar un balance de situación, algo similar a lo que se realizaría con cualquier empresa. Este balance permite tener, de un solo vistazo, una visión general de las posiciones y del patrimonio total del cliente. En este mapa de situación deben, por tanto, aparecer los datos relativos a las cuentas, las inversiones, la jubilación, el patrimonio inmobiliario, los vehículos, los préstamos, las hipotecas, las diferentes tarjetas de crédito… Esta es la forma de entender bien cada situación y plantear las mejores opciones de gestionar el patrimonio. No es lo mismo una persona con una hipoteca y una gran dependencia del patrimonio inmobiliario, que otra sin préstamos y con inversiones muy diversificadas. Incluso, este ejercicio deja sorprendidas muchas veces a las personas al ver que están llevando un nivel de vida por encima del que le permiten sus ingresos.

Con toda la información plasmada en nuestro balance, toca afrontar los seis puntos a los que hay que atender en un proyecto adecuado de planificación financiera: la planificación de la protección, la gestión de los activos, la gestión financiera, la planificación fiscal, la planificación de la jubilación y, por último, la planificación de las sucesiones. La EFPA (European Financial Planning Association) es la que ha establecido estos seis puntos como los pilares, aunque el orden y la priorización dependerán siempre del cliente y de su situación vital.

En cualquier caso, merece la pena realizar un breve repaso por cada uno de estos puntos establecidos para entender qué suponen cada uno de ellos para la estructuración de un proceso de planificación financiera eficaz.

1. Es importante realizar un análisis pormenorizado de la protección, los seguros personales y patrimoniales necesarios para evitar que un imprevisto grave afecte al equilibrio financiero familiar. Esto es, asegurar, por ejemplo, que los ingresos previstos van a seguir manteniéndose incluso en el caso de que el responsable de esos ingresos sufra algún tipo de imprevisto que provoque una modificación sustancial de la realidad económica de la familia. De nada sirve una buena planificación si un imprevisto puede hacerla descarrilar…

2. Con gestión de activos nos referimos al análisis de la situación de las inversiones que ya posee el cliente, su nivel de diversificación, la coherencia entre las inversiones y sus necesidades y, en definitiva, la calidad general de las mismas.

3. La gestión financiera sirve para analizar el patrimonio activo de la familia y la capacidad de ahorro con que cuenta, estudiando su ratio de solvencia, liquidez, ahorro y el fondo de emergencia necesario para afrontar cualquier imprevisto.

4. La planificación fiscal supone, por su parte, el análisis del IRPF con el objetivo de tratar de rebajar lo máximo posible la carga fiscal que se soporta. En el caso de personas que sean también empresarias, esta planificación debe analizar el punto de equilibrio entre los ingresos imputados por la empresa y los correspondientes como persona física.

5. La planificación de la jubilación supone uno de los aspectos más destacados por cómo afecta al común de los clientes, ya que a todos nos interesa contar con un suplemento a la pensión pública que permita mantener el nivel de vida cuando abandonemos nuestra vida laboral. En este caso es importante conocer los ingresos con los que vamos a contar en la jubilación, la estimación de la pensión pública, la diferencia o brecha entre la edad a la que las personas desean jubilarse y la edad a la que realmente pueden hacerlo para mantener su nivel de vida y, en general, el ahorro anual necesario que se debe destinar para crear el capital que permita obtener la pensión privada necesaria y los productos financieros adecuados para alcanzar este objetivo.

6. Por último, abordamos la planificación de la sucesión, un aspecto que atañe especialmente a todos aquellos que cuentan con una empresa o negocio, pero que interesa de modo general siempre que existe un patrimonio a delegar. En todos los casos, el asesor financiero debe realizar un profundo análisis, estudiando si se ha organizado una adecuada transmisión del patrimonio, aprovechando las reducciones en la base imponible del Impuesto de Sucesiones y Donaciones para los herederos.

Como puede verse, el proceso de planificación financiera supone un esfuerzo de conocimiento de la realidad de cada persona y sus objetivos, pero también una inversión enorme en tiempo a la hora de trasladar toda la información necesaria para conseguir la confianza que debe establecerse entre el asesor y el asesorado. Pero merece la pena cuando el objetivo final es el de alcanzar las metas de la empresa más importante: nuestra familia.

En España queda todavía mucho camino por recorrer en cuanto a educación financiera

IVONNE POUSA E IDILIO FERREIRO

FAMILY BANKERS DE BANCO MEDIOLANUM

IVONNE POUSA E IDILIO FERREIRO

FAMILY BANKERS DE BANCO MEDIOLANUM