El auge de la economía de la suscripción

MERCADOS

NEIL HALL | EFE

En los últimos nueve años, esta industria ha experimentado un crecimiento superior al 400 % y se espera que este ejercicio cierre con un valor de 1,5 billones de dólares (1.433 millones de euros)

16 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando se habla de suscripciones, lo primero que viene a la mente son empresas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime. Pero esta forma de consumo no entiende de límites y sus tentáculos se extienden por sectores de lo más dispar. Los ciudadanos consumen, hoy en día, toda clase de productos a través de este método. Muchos ya no compran discos, sino que pagan cada mes el servicio de Spotify. Tampoco adquieren la licencia de programas de edición de textos en el ordenador (como Office), sino que la alquilan por meses. Pero el fenómeno no se queda en la esfera digital. Va mucho más allá. Hoy en día, proliferan empresas que, por una suscripción mensual, envían a nuestro hogar cajas de comida para elaborar toda clase de recetas, también productos de belleza para probar las últimas tendencias en el mundo de las cremas o, incluso, hay empresas que se dedican a enviar cuchillas de afeitar, alimentos para mascotas o servicios de gestoría y legales. Hacer deporte también va sujeto en muchos casos a una suscripción a un determinado gimnasio y hay quien conduce un coche por el que paga religiosamente cada mes un dinero que le permite utilizarlo, pero no ser un propietario al uso.

Las nuevas generaciones están reescribiendo poco a poco las formas de consumir. Ya no tienen la necesidad de poseer. Se conforman con disfrutar y, si pueden ahorrarse algo de dinero, mucho mejor.

Con estos mimbres, la ya bautizada como la economía de la suscripción lleva unos años mostrando músculo. Y vigoroso. Según un estudio de Sell Courses, esta se ha convertido ya en una de las industrias que ha registrado un crecimiento más rápido en los últimos años. Y quizás el espaldarazo definitivo lo recibieron en el 2020, año nefasto para gran parte de la economía, pero que permitió a muchas de ellas —respaldadas sobre todo por un consumo que se recluía en casa— demostrar a los potenciales consumidores el gran servicio que eran. En aquel aciago ejercicio, millones de suscriptores de todo el mundo respaldaron a miles de empresas en un sector que llegó a acumular un valor superior a los 650.000 millones de dólares.

Pero esto no era nada comparado con el potencial que traían debajo del brazo. Este modelo sigue creciendo de año en año y se ha convertido, para muchos sectores, en una forma predominante de sacar sus productos al mercado. Los números que recoge el informe hablan por sí solos. En los últimos nueve años, la economía de la suscripción ha crecido un 435 % y se prevé que a lo largo de este 2025, su valor supere con creces los 1,5 billones (con b) de dólares: «Lo que impulsa el crecimiento del mercado de suscripciones es una combinación de consumidores que buscan productos más recurrentes y empresas que crean paquetes de suscripción para hacer crecer sus negocios», explican desde Sell Courses.

Hay estudios que apuntan a que Estados Unidos consume el 53 % de todas las suscripciones digitales, una cifra sustancialmente superior a la que se registra en cualquier otra zona del mundo. Pero desde allí han sabido exportar este modelo y convencer cada vez a más consumidores de las virtudes de la fórmula. En Europa, por ejemplo, los consumidores representan ya el 21 % de todas las suscripciones digitales. Y siguen subiendo.

Plataformas de vídeo

Las grandes reinas, como no podía ser de otra forma, son las plataformas de streaming, cuyo consumo no ha dejado de crecer en los últimos años. Prueba de ello son los precios, que no han dejado de plegarse a la ley de la oferta y la demanda, experimentando una importante subida en los últimos ejercicios. Y a pesar de subir las cuotas, Netflix, Prime y el resto de competidores siguen ganando adeptos con el paso del tiempo.

Según un análisis realizado por Juniper Research para Telecoming, un tercio de los hogares españoles mantiene suscripciones con las diferentes plataformas de vídeo en streaming disponibles en la actualidad. No parece mostrar signos de debilidad, puesto que el informe apunta a que, entre el 2024 y el 2028, el sector espera crecer a un ritmo medio anual cercano al 37 %, de tal forma que, en el 2029, los ciudadanos del país destinarán 3.475 millones de euros a las plataformas de series y cines, con un gasto medio anual del usuario superior a los 101 euros.

En la actualidad, los consumidores del país invierten una media de 7,8 euros al mes en este tipo de productos.

Pero no solo de películas y series vive esta economía. Las suscripciones han conseguido permear a sectores que, hasta la fecha, parecían completamente inmunes al fenómeno. El automovilístico es uno de ellos. Si hasta hace unos años, tener en el garaje de casa un coche aparcado con un régimen de tradicional propiedad era considerado de estricta normalidad, ahora cada vez son más los que exploran nuevas posibilidades. Dos de cada diez conductores españoles están dispuestos a usar el alquiler como vía alternativa al coche en propiedad. Así lo atestiguan los datos del Estudio de la Movilidad del Futuro 2025 de Europcar Mobility Group. El informe apunta a que, el 20 % elegiría precisamente el modelo de suscripción, mientras que el 17 % preferirían el carsharing —como se conoce popularmente al uso compartido del coche—; mientras que tres de cada diez se decantarían por el renting como opción de movilidad a largo plazo.

Los jóvenes

Obviamente, los más jóvenes son los que vienen pisando fuerte. Los consumidores con edades comprendidas entre los 18 y los 35 años son los que están más dispuestos a utilizar estos modelos de conducción. No solo por comodidad, sino por circunstancias personales, porque con los sueldos actuales y las condiciones que arrastran, a muchos, la propiedad les resulta mucho menos accesible.

Spotify cierra el 2024 con su primer resultado anual positivo

El que la sigue, la consigue. No ha sido un camino fácil el que ha tenido que transitar Spotify en los últimos años, en los que su modelo de negocio (que no acababa de cosechar ganancias) no acababa de dar con la tecla necesaria. Pero la plataforma de streaming, que fue de las pioneras, no cejó en su empeño y el 2024 llegaron los ansiados resultados.

La firma de producción y distribución de música obtuvo el año pasado unos beneficios netos de 1.138 millones de euros, frente a las pérdidas de 532 millones registradas el año anterior. El 2024 se convirtió así en su primer resultado anual positivo. Gran parte del éxito se encuentra también en el auge que viven los pódcast, que han ayudado a la plataforma a ganar adeptos.

Los ingresos de la plataforma aumentaron un 18,3 %, hasta situarse en 15.673 millones de euros. De estos, la inmensa mayoría se correspondieron con las cantidades abonadas por los usuarios con suscripciones premium: 13.819 millones; mientras que solo 1.854 millones fueron generados por la publicidad consumida por quienes usaron gratuitamente la aplicación. Hasta hace no mucho, la balanza se decantaba totalmente al contrario, siendo la publicidad la gran vencedora.

No solo entró más dinero, sino también más usuarios. Fueron un total de 675 millones, un 12,1 % más que hace doce meses.

La cultura, se adhiere

El mundo de la cultura ha visto las grandes posibilidades que les ofrece la economía de la suscripción. Algunas librerías pequeñas ofrecen a sus clientes proyectos interesantes que consisten en recibir cada mes en su casa un libro (sin saber el título o el autor) con un modelo que consiste en pagar precisamente una suscripción. Y gigantes como la editorial americana DC han comenzado a ofrecer en España un servicio que permite a los usuarios (a través de un pago mensual) acceder a una biblioteca de más de 30.000 títulos en inglés.