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Temor al parón de Alemania

Valentina Saini BOLONIA

MERCADOS

Valentina Saini

Las empresas del sector manufacturero ya advertían desde el 2023 de los problemas que su dependencia en la cadena de suministros alemana hacían repercutir en sus cuentas

16 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

 Cada año, en marzo, empresas manufactureras de toda Italia se dan cita en Mecspe, una de las principales ferias europeas dedicadas a la industria manufacturera innovadora. El certamen se celebra en Bolonia, una ciudad industrial del centro-norte de Italia, conocida por sus fabricantes de maquinaria de envasado y embalaje, robótica y automoción. Normalmente, el ambiente es positivo y optimista, pero este año se respira pesimismo. En las ediciones anteriores, la mayoría de los expositores regalaban bolígrafos, agendas y memorias USB a los visitantes; sin embargo, este año hay menos stands que ofrecen artículos promocionales.

«No hemos recibido ni un solo pedido ni en enero ni en febrero», confiesa a La Voz un fabricante de máquinas-herramienta de la provincia de Venecia. «Si sigue así, no llegaremos al 2026». El empresario prefiere mantenerse en el anonimato para no dañar la reputación de su negocio, pero hay otros en la misma situación.

Según las previsiones oficiales de enero, el PIB alemán debería crecer un 0,3 % en el 2025, lo que asusta a muchos empresarios italianos, que exportan sus máquinas, robots y sus componentes de automoción a Alemania, históricamente el primer socio comercial del país transalpino.

Cuando Alemania coge un resfriado, a Italia le da una pulmonía. Así lo han dicho los empresarios italianos, y aunque en los últimos años la economía del país ha logrado diversificar su exportación, para las pymes de la industria automotriz las empresas alemanas son clientes fundamentales. Y ahora, están en apuros por la competencia de los coches eléctricos extraeuropeos y el declive de la clase media.

Según Ignazio Pomini, que ha dirigido una empresa de la automoción durante más de treinta años, «la desaceleración de la economía alemana siempre es muy temida. En Italia, el sector de la automoción está en declive. Basta con pensar en Magneti Marelli, que era una de las joyas de la familia Fiat, y que ha sido vendida a un fondo estadounidense, o en las muchas actividades de desarrollo y producción que se han trasladado a países de Europa central y oriental».

Laura Dalla Vecchia, presidenta de Confindustria Vicenza, una de las asociaciones patronales más importantes de Italia, señala: «No puedo sino confirmar la preocupación por la desaceleración de la economía alemana, sobre todo en el noreste del país, que está integrada en las cadenas de suministro alemanas. Expresamos esta preocupación ya en el 2023, ante ministros italianos y comisarios europeos, que subestimaron el impacto de la actual situación de incertidumbre internacional».

Los aranceles de Trump, la brutal guerra de agresión de Rusia en Ucrania y el aumento del precio del gas y el petróleo suponen un gran problema para los empresarios manufactureros, ya que Italia es muy pobre en materias primas. Pero hay más, como señala Giorgio Barba Navaretti, profesor de economía política en la Universidad Estatal de Milán. «En lo que respecta a la industria, estamos en un momento de caída de la demanda y de desaceleración de la producción industrial que ha afectado al sistema productivo en general».

El académico señala que los retos no faltan, pero destaca que «hay muchos sectores industriales en una fase de gran prosperidad y desarrollo, por ejemplo el aeroespacial, que está especialmente desarrollado en el noroeste del país, y el farmacéutico». De hecho, los empresarios con los que La Voz habló en Mecsape creen que el futuro está en la alta tecnología. Si la industria manufacturera italiana no empieza a innovar de forma sistemática, está condenada a desaparecer.