
Un 36 % de las empresas foráneas instaladas en el país incrementarán este año sus negocios pese al difícil contexto internacional marcado por la guerra comercial
30 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El 2025 va a ser un buen año para España en lo económico. Pese a la guerra comercial en forma de aranceles desatada por Donald Trump desde su llegada a la Casa Blanca y a las enormes tensiones geopolíticas, con la guerra de Ucrania sobre un tablero en el que la Unión Europea habla abiertamente de rearme frente a Rusia y hasta anuncia que informará a la población de qué productos almacenar en casa para sobrevivir encerrados al menos 72 horas en caso de ataque o catástrofe natural. Pese a ese tenebroso panorama, las previsiones de crecimiento del PIB rondan el 2,5 % —varía según las entidades y organismos—. Si los últimos informes anticipan que las empresas crearán empleo con fuerza, el barómetro del clima de negocios que elabora el instituto de comercio exterior ICEX acaba de avanzar que el 36 % de las empresas extranjeras afincadas en el país tienen previsto incrementar sus inversiones, mientras que otro 53 % cuenta con mantenerlas. Es decir, que el 89 % vislumbra buenas perspectivas.
Si el 2025 va bien en lo económico completará una década excelente para el país en este sentido. Como muestra, un dato del año pasado, en el que España fue el quinto mayor receptor en el mundo de proyectos greenfield, los más interesantes porque son aquellos que parten de cero e implican la construcción de nuevas instalaciones y la contratación de un mayor número empleados. Fueron 682 iniciativas con 33.000 millones de inversión y 60.000 nuevos puestos de trabajo.
El barómetro del ICEX se elabora consultando a más de 700 firmas extranjeras que operan en España. No es una cifra menor. De ellas, un 74 % llevan a cabo exportaciones a terceros países desde el territorio nacional y el 92 % de ellas cuentan con aumentarlas este año.
Tampoco se presentan mal las previsiones de creación de empleo, que incluso son mayores que las del 2024. Concretamente, siete puntos más, ya que el 92 % de las firmas foráneas tiene pensado ampliar sus plantillas o, como mínimo, mantenerlas.
Las empresas extranjeras aseguran en el estudio del ICEX que tienen una valoración positiva del clima de negocios en el que desarrollaron sus actividades a lo largo del año pasado. Un aprobado (con buena nota) que tiene más valor, ya que las firmas confiesan que sí se vieron afectadas por la incertidumbre de la actual situación económica y política internacional.
Para los inversores extranjeros, los puntos fuertes de España son las infraestructuras, el tamaño del mercado y el capital humano, del que destacan la disponibilidad de mano de obra cualificada y su capacidad de aprendizaje. En cuanto a los motivos por los que invertir en el país, el más importante es su localización geográfica estratégica que da acceso a otros mercados.
No todo puede ser perfecto. El capital extranjero también considera que en España hay cosas que mejorar. En especial, todo lo relacionado con la fiscalidad, la financiación, el marco regulatorio, con un peso exagerado de las cargas burocráticas, y los costes, principalmente los de la electricidad. Una queja que bien seguro suscribirá cualquier empresario o ciudadano local.