Un SUV compacto pero con amplitud para los pasajeros y buen espacio de carga, que acelera de 0 a 100 en menos de 8 segundos, puede circular hasta 90 kilómetros en modo eléctrico, repleto de equipamiento y con un precio que con ayudas baja de los 25.000 euros.
19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El BYD Atto 2, en su versión híbrida enchufable más potente (DM-i Boost), es un coche que te deja sin opciones: el único extra que se puede pedir es la pintura metalizada, y lo único que no equipa son faros antiniebla. A partir de ahí, tiene todo lo que se le puede pedir a un SUV compacto (4,33 metros de largo) moderno y más: control de crucero adaptativo que te mantiene en el carril, todas las ayudas a la conducción posibles, cámara de 360 grados, faros led, retrovisores con desempañado automático, acceso sin llave y hasta con el teléfono, asientos delanteros y volante calefactados, techo panorámico...
Exteriormente luce un diseño cuadrado que le aporta una imagen robusta, acentuada por los pasos de rueda en negro, un pilar trasero muy ancho y la línea de las ventanillas alta. Tiene aire de todoterreno, aunque evidentemente no lo es, ya que no es 4x4 y la altura de la carrocería al suelo es de 16 centímetros.
En el interior los pasajeros viajan desahogados, ya que hay mucho espacio hasta el techo (tiene 6 centímetros más de altura que su hermano mayor, el Atto 3), y en las plazas traseras se ha conseguido un buen compromiso con el maletero, que ofrece 425 litros de capacidad. El diseño y los acabados son de estilo europeo: nada de formas extravagantes, ni molduras o decoraciones recargadas, tan del gusto chino (como ocurre por ejemplo en el BYD Seal). El salpicadero, presidido por una gran pantalla táctil de 12,8 pulgadas, tiene un aspecto limpio y ordenado, y los menús son simples e intuitivos.
Práctico y amplio, pero ¿cómo anda? La combinación de un motor de gasolina pequeño (1.5 de 98 caballos), pero con cuatro cilindros; y otro eléctrico potente (197 CV) da una cifra total de 212 CV, que le permiten acelerar de 0 a 100 km/ en solo 7,5 segundos. La batería no es de las más grandes, pero se pueden recorrer hasta 90 kilómetros en modo totalmente eléctrico y se recarga en tres horas en un punto de 6,6 kWh. La suspensión tira a comodona, pero no supone un problema en el comportamiento ágil del coche, cuyo peso (1.620 kilos) es bajo para un híbrido enchufable. También es silencioso, porque el motor de combustión solo se aprecia claramente cuando demandamos una elevada aceleración.
El precio es de 29.900 euros, que con las ayudas de la marca y el Plan Auto+ puede bajar de los 25.000 euros. Desde mi punto de vista, esta es la mejor de las cuatro versiones. Hay otro híbrido de 166 CV, más lento y con la mitad de autonomía eléctrica; y dos cien por cien eléctricos, de 177 y 204 CV, con 312 y 430 kilómetros de rango, respectivamente, y dependientes por tanto de los enchufes.