Mazda CX-5: sobra espacio

Por Javier Armesto

MOTOR ON

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Japonés, con motor de gasolina muy poco apretado y sin turbo, es garantía de longevidad. El Mazda CX-5 ha ganado en capacidad para los pasajeros y la carga, y es un gran coche para viajar en familia.

17 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Tercera generación del Mazda CX-5, un SUV que desde su lanzamiento en el 2012 ha vendido más de cinco millones de unidades en todo el mundo y que en España tiene un notable éxito. De momento llega con un sola motorización, gasolina atmosférico con microhibridación (básicamente para obtener la etiqueta ECO). Una propuesta singular en esta era de coches electrificados al máximo, aunque el próximo año llegará una versión híbrida enchufable.

El nuevo CX-5 es 11,5 centímetros más largo (mide, 4,69 metros), una distancia que se nota sobre todo el las plazas traseras, cuyos ocupantes tienen mucho espacio para las piernas y pueden meter los pies con comodidad bajo los asientos delanteros (en muchos eléctricos y PHEV es casi imposible porque la batería va debajo). Para una familia de cuatro miembros o con hijos adolescentes es el coche perfecto si quieren hacer viajes largos y llegar descansados. El maletero también ha aumentado hasta los 583 litros de capacidad, y si abatimos los respaldos posteriores supera los 2.000 litros.

El interior ha adoptado un diseño minimalista, sobre todo en el salpicadero, presidido por una gran pantalla de 12,9 o 15,6 pulgadas, dependiendo del acabado. El aspecto es muy limpio, porque no hay apenas botones físicos y las salidas de aire están en una posición baja. Llama la atención la palanca de cambio tradicional en la consola central; su guardapolvos de similpiel y algunos plásticos duros desmerecen el buen acabado, que siempre ha sido una de las enseñas de Mazda.

El motor de cuatro cilindros rinde solo 141 caballos, 24 menos que la generación anterior, pero ahora es un 2.5 (antes 2.0) y tiene más par a bajo y medio régimen. La aceleración es prácticamente la misma, 10,9 segundos de 0 a 100 km/h. Un dato discreto, pero no echaremos de menos más potencia en conducción normal. La caja de cambios es automática de seis marchas, con levas en el volante. Al pisar a fondo se revoluciona bastante, después es silencioso. La suspensión es amable y el balanceo en curva contenido. Con un consumo combinado de 7,5 litros a los cien (en autopista menos de 6 litros), la autonomía se acerca a los 800 kilómetros. El precio parte de 35.000 euros y hasta los 43.000 de la edición Homura, que incluye asientos delanteros eléctricos, calefactados (también el volante) y ventilados, faros led adaptativos y tapicería de piel.