ARTURO LEZCANO EL AMIGO DEL LECTOR El transcurso de las semanas va depurando las cartas a esta sección. Empiezan a suscitarse importantes cuestiones concretas, lejos de la parcialidad. Como dice Enrique Castro Rodríguez en su comunicación, luego de felicitar a La Voz por la iniciativa de este espacio, «...me he fijado que por sus comentarios han recibido críticas en cuanto a la objetividad de sus informaciones y me parece intuir que han sido de todos los signos políticos posibles. En especial unas dirigidas en cuanto a un presumible cambio de orientación periodística al ámbito nacionalista. También (en contradicción a estas últimas) han recibido opiniones por la poca inclusión de la lengua gallega en su periódico. En definitiva, unas opiniones contradictorias a priori.»
10 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.No se piense que transcribimos estas líneas por su complacencia con El Amigo del Lector o esta Casa. Antes bien Castro va directo a su objetivo y lamenta la práctica, dice, de los medios de comunicación escritos de Galicia, que «tienden a generar una cierta confusión y suspicacia.» Yendo al grano, censura: «...A diferencia de lo que sucede con otros medios de comunicación de tirada nacional (se refiere a los principales diarios de Madrid y Barcelona)...todos tienen algo que ustedes no incluyen y, la verdad, no entiendo el porqué, me refiero al Editorial...» Este lector expresa una opinión en absoluto nueva y bastante común de sorpresa por esta pecualiaridad de La Voz de Galicia y algunos periódicos más. Una línea sin editorial Trataremos de explicar las razones de la omisión, naturalmente discutible como cualquier otra característica. Creemos recordar que en el artículo que acompañaba al anuncio de la nueva figura de El Amigo del Lector distinguíamos entre periódicos de tendencia -abiertamente reconocida en los países de larga tradición democrática y aquí solapada- e independientes. Opciones ambas perfectamente legítimas. Castro estima que «...al igual que a un responsable político se le exigen respuestas y soluciones ante problemas, a un empresario cumpla con sus obligaciones de tipo social y económicas, a un ciudadano las legalmente recogidas en nuestro ordenamiento jurídico, los medios de comunicación, desde la ética, deben informar y ser respetuosos con sus lectores y opinar ante temas, con el objeto de contribuir al debate social y posibilitar una sociedad más crítica, más plural...» La Voz de Galicia se encuentra entre aquellos diarios que eligen ser independientes, con toda la relatividad del término. O, si lo prefieren, que se esfuerzan en ser independientes, a despecho de los avatares de más de un siglo de la convulsa historia de España, sin perder nunca de vista, ni aun en las más violentas tempestades colectivas, el origen liberal-democrático preconizado por su fundador, Juan Fernández Latorre. Todas las tendencias Así se recoge en el capítulo del Libro de Estilo dedicado a la Línea editorial: «..La Voz de Galicia es un periódico independiente, regional, de información general, con una clara vocación europea y autonómica, defensor de la democracia pluralista según los principios liberales y sociales, que se compromete a guardar el orden democrático y social establecido en la Constitución y el Estatuto Autonómico de Galicia...». La Voz se atiene a una clara línea editorial, que «...acoge todas las tendencias, siempre que se expresen dentro de los límites del respeto a la dignidad y a la libertad de personas e instituciones, y rechaza las que propugnan la violencia para el cumplimiento de sus fines...» Pero el diario, el diario de ustedes, va más allá cuando afirma que «...rechazará cualquier presión de personas, partidos políticos, grupos económicos, religiosos o ideológicos que traten de poner la información al servicio de sus intereses...» De ahí que La Voz huya de identificarse con posiciones parciales, para representar a todos y nunca a una parte de signo alguno. Esa es la causa, creemos, de que entre nuestros fieles lectores a caballo de tres centurias figuren incluso los apriorísticos, aquellos a quienes les gustaría ver cómo día tras día el periódico se inclinase hacia una sola tendencia, la «única verdadera». Calidad Los lectores de La Voz, como demuestra el respaldo generalizado, lo son por la galleguidad, la imparcialidad y, ante todo, la calidad. Si la opinión del lector fuese dirigida desde un editorial, estaríamos haciendo un periódico partidario, si no partidista. Por eso se ha optado por potenciar la información, acompañándola de los elementos de juicio más contrapuestos, a la vez que las páginas de opinión están abiertas a las diversas ideas. De tal forma el lector puede ejercer libremente su derecho a la crítica fundada, la cual debe desprenderse de «su» periódico.