Los pa-que-botes

OPINIÓN

PILAR CANICOBA

16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE UNOS AÑOS, cuando paseaba por una céntrica y luminosa calle coruñesa, encontré a un amigo que me preguntó, con expresivas y buscadas pausas fonéticas, si iba a ver los «pa-que-botes», porque ese día coincidían dos buques de crucero en el muelle de trasa-tlánticos y conocía mis aficiones marítimas y portuarias. En ese momento no era esa mi dirección. Pero sí fue instantánea mi respuesta con una risotada, por el ingenio de la disección fonética, ya que no ortográfica. Era cuando los paquebotes turísticos empezaban a atracar en el remozado muelle repletos de turistas, personas mayores en su mayoría, que venían a visitar el conjunto monumental de Santiago. El puerto coruñés era, en la mayor parte de los casos, la escala de referencia para la urbe compostelana. Desde entonces empecé a leer en los periódicos locales frecuentes declaraciones sobre el ascenso del tráfico de cruceros, sobre grandes objetivos anuales, sobre la importancia del puerto como principal escala de cruceros de la costa atlántica española, donde por otra parte tampoco había muchos competidores posibles. Han pasado unos años; hace tres el puerto vigués igualó al coruñés; el pasado lo superó en unas pocas escalas -pero sin hacer propaganda- y este año lo está superando con amplitud. Pero en A Coruña se sigue diciendo lo mismo: «Es el principal puerto de escala de cruceros de la costa atlántica española». Aparte que había que preguntarse las causas de esta diferente evolución -que debe haberlas- no debería confundirse la publicidad con la propaganda. Los paquebotes con los pa-que-botes de mi amigo. Lo mismo ocurre en Vigo, cuando desde que un alcalde muy propagandístico lo empezó a comentar, se ha convertido en un tópico el apostillar al hablar de Vigo: «La ciudad más importante de Galicia», porque su término municipal, al ser más grande, tiene más población que el raquítico municipio coruñés. Yo ya no sé decir cual es la ciudad más importante de Galicia. Si miro a su proyección nacional e internacional y a sus funciones de dirección y prestigio, pienso en Santiago; si miro a las empresas, a los servicios y al fútbol, lo hago en A Coruña; si miro a la población, los de Vigo tendrán razón. La realidad es que todas nuestras ciudades tienen razones en que basar su estrategia, pero se fortalece cuando se unen -cosa que nunca hacen- y se debilita cuando se comparan y se avivan los sentimientos localistas, tan enraizados en un irracional sentimentalismo territorial, lo que alguno denominó topofilia . Pero, aún por encima de esto, que -por otro lado- lo hay en todas partes, lo que más me llama la atención es que siendo una de las regiones con más prensa diaria, con más periódicos, lo que en cada ciudad se conoce de la otra es muy poco. Si el conocimiento mutuo fuera mayor y más objetivo, esas rivalidades y soflamas propagandísticas no encontrarían lugar. Y en vez de pa-que-botes habría que decir pa-que-te-enteres .