La amenaza turca

| YASHMINA SHAWKI |

OPINIÓN

COMO CONSECUENCIA de su derrota en la Primera Guerra Mundial y con la firma del Tratado de Sèvres en 1920 el Imperio Otomano dejó de existir para dejar paso a decenas de naciones independientes definidas por los vencedores en función de sus intereses políticos y estratégicos sin tener en cuenta, en muchos casos, la realidad social que englobaban. La moderna nación turca surgida de la mano de Mustafá Kamal reafirmó su identidad otomana, laica y pro-occidental apoyándose en un sentimiento nacionalista que negaba la existencia de una etnia que suponía casi un tercio del total de su población: los kurdos. Una negación basada, teóricamente, en el Tratado de Lausana de 1923 que obviaba el reconocimiento del derecho a una nación kurda independiente establecida en los artículos 62, 63 y 64 del anterior Tratado de Sèvres. Los hombres de las montañas , con una historia de 8.000 años de antigüedad como atestiguan los yacimientos arqueológicos de Tell Halaf, no se resignaron a una suerte que les castigaba por hablar su propio idioma y conservar sus tradiciones. Desde la revuelta de Sheik Said en 1925, los kurdos de Turquía han luchado por activa y por pasiva para defender su identidad. El Kurdistán, la «tierra de los kurdos», pese a estar subyugada, es una de las zonas más ricas de Turquía. En ella nacen los principales ríos, sus suelos son fértiles y sus montañas esconden grandes yacimientos minerales y petrolíferos además de constituir una casi infranqueable frontera natural con Irak e Irán. Es fácil entender por qué Turquía no quiere verse privada de ella. Ahora que suenan los clarines para la formación de un estado federal en el Kurdistán iraquí, tiemblan los cimientos del gobierno de Ankara ante la posibilidad de que la reivindicación kurda llegue hasta su territorio. Resulta paradójico que los kurdos iraquíes, liberados del yugo de Sadam ahora tengan que enfrentarse a la amenaza del yugo turco. Una amenaza muy real por los antecedentes represivos sobre los kurdos turcos y por sus reiteradas incursiones en territorio iraquí traspasando fronteras sin ningún miramiento.