HASTA AHORA Oleiros era uno de los pocos ayuntamientos del mundo que tenían política internacional. Pero ahora resulta que Oleiros, además de política internacional tiene también conflictos internacionales. Y los tiene con Israel, precisamente, que es como jugar en la Liga de las Estrellas de los conflictos internacionales. ¿Por qué? Pues porque el ayuntamiento de Gelo Seoane colocó en su día un panel luminoso donde se llama «bestia» y «asesino» y «nazi» a Ariel Sharon. Y a Sharon, que ni se debía imaginar que nadie pensase tan mal de él con lo bien que se porta, esto le ha molestado y ahora lanza al Estado hebreo sobre el ayuntamiento coruñés como si fuese la Gaza o la Ramala de la comarca de As Mariñas. Ha protestado el embajador israelí, que llama al alcalde «antisemita», y se ha indignado el ministro Moratinos, que dice diplomáticamente que no se puede insultar así «a una nación amiga» (aunque no sé si no será un poco exagerado decir que Israel es una nación amiga de España, o de prácticamente nadie, para el caso). La diplomacia es esto: un alcalde no puede insultar a un primer ministro. Pero la diplomacia es también por lo visto que el embajador de Israel sí que puede insultar a quien quiera y llamarle «antisemita» sin más, a pesar de que, si «nazi» es un insulto en Israel, Israel tendría que entender que «antisemita» es también un insulto en Oleiros. En fin, que en su prístina inocencia, piensa que, si es cierto que no está bien llamar bestia a una persona, porque ni siquiera las bestias son bestias, peor, quizá, sea tratar a millones de personas como si fuesen bestias, como hace por ejemplo Israel con los palestinos. Tampoco está bien llamar a nadie asesino. Pero cuando se trata de alguien que, desde la matanza de Qabatiya (nada menos que en 1953) hasta hoy, ha estado relacionado con casi todos los sucesos sangrientos de Israel, de alguien en su momento condenado por un informe del Tribunal Supremo de la nación amiga por su participación en las masacres de Sabra y Chatila, de alguien que no puede pisar varios países europeos so pena de ser detenido y procesado por crímenes de guerra; en fin, cuando alguien es Ariel Sharon, la palabra asesino pierde buena parte de su carga insultante. Y, sí, me parece bien que cambien esos paneles. Que los dediquen a prevenir los accidentes del tráfico, no vayamos a cargar con más muertos la conciencia de Sharon.