Cuando Galicia duele...

| MANUEL MARLASCA |

OPINIÓN

21 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

HE LEÍDO, presidente, tu artículo del domingo 13 en el periódico que, por ser tuyo, es de la sociedad a la que se dirige. Y no es ésta una conclusión mía, sino el ejemplo que desde tu abuelo, Juan Fernández-Latorre, que el 4 de enero de 1882 fundó este periódico, hasta tú mismo, pasando por tu padre, Emilio Rey Romero, venís dando en los 123 años de historia del diario. Porque tú siempre has dicho, mantenido y hasta gestionado como editor que eres, que «el periodismo bien hecho amplía los ámbitos de libertad y construye comunidades integradas y fuertes, porque permite el ejercicio real de la ciudadanía. El papel de un diario de calidad es convertirse en la plaza pública de la sociedad a la que se dirige, y que no debe olvidar nunca que, para que la sociedad avance, los periódicos deben ser la conciencia crítica de cualquier tipo de poderes». Cuando el día 13, presidente, leía tu artículo Sin plan para Galicia , creí escuchar tus reflexiones en voz alta que nos hiciste a un puñado de colaboradores tuyos no hace mucho. Intuí tu misma preocupación y también un tanto de desazón, y ratifiqué el dolor que sientes de Galicia. Podrías decir, como el clásico, que te duele Galicia. Te duele por el tren de velocidad gallega, que no de alta velocidad, que pretenden llevar hasta esa tu querida tierra. Te duele Galicia porque intuyes que la confusión sobre el mapa autonómico menguará la ya mermada solidaridad territorial, de la que será víctima, claro, Galicia. Te duele Galicia, porque no te crees las promesas de los políticos. Echas de menos, presidente, la firme tensión que la sociedad civil mostró en la tragedia del Prestige . Pero tienes una Redacción que le cuenta y le canta a la sociedad civil las verdades del barquero; y el otro día leía yo en tu periódico que «el incendio de Madrid hizo que Zapatero llegara tarde y se marchara pronto». Y que habló en Galicia 38 minutos, de los que dedicó ¡cuatro! a Galicia. Y con esa Redacción, presidente, tu periódico, el periódico que fundó tu abuelo, se convierte, como ha sido y es vuestro imperativo categórico, en la conciencia crítica de una sociedad quizás adormilada, pero a la que despierta el diario cada mañana para seguir haciendo Galicia. Aunque nos duela Galicia, presidente..