Un recurso devaluado

OPINIÓN

15 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LO QUE cae del cielo es lo que se llamaban dones celestiales: la lluvia, el maná, que al parecer se comieron los israelitas, y en escasas ocasiones, según dicen, ranas y pececitos. O sea, un regalo. Cuando en algunos países de herencia calvinista se discute la privatización del agua dulce, aquí nos quedamos con la boca abierta: los turistas creen que los aguaceros son una maldición; los nativos se van acercando a esa opinión, excepto si aún plantan repollos o si tienen responsabilidades municipales. En unos meses llegarán otra vez las restricciones y entonces volveremos a convencernos de que eso que cae de las nubes es un recurso precioso; que la posición geográfica de Galicia es una bendición a este respecto, y que habrá que invertir contra el despilfarro. Será rentable.