31 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO no se puede conseguir un objetivo, lo mejor es compartirlo. Algo así piensan en el PNV al renunciar -según Josu Jon Imaz- a la independencia del País Vasco y proponer la soberanía conjunta del territorio entre Vitoria, Madrid, París y Bruselas. Un estatus dudoso, análogo al que ya planteó España al Reino Unido para la colonia de Gibraltar. Lo curioso es que el PNV sigue hablando de una «unidad territorial impuesta», cuando ellos, los nacionalistas, quieren imponer su modelo a Navarra y el País Vasco francés. Imaz, en un nuevo requiebro de la dialéctica secesionista, habla de «Hegoalde e Iparralde», que equivaldrían a la zona sur y la norte, respectivamente, de su ansiada nación vasca. Agradecemos su contribución a la toponimia, pero preferimos llamar a las cosas por su nombre.