DESPUÉS DE un julio viajero y de un agosto playero, llega el momento de cambiar las letras leídas por las escritas. Influido por una otoñal mañana, me he sentido motivado por los augures a escribir sobre el cambio de tiempo político, tal vez por su relación con el cambio de tiempo metereológico. Un tiempo que anticipa un mal presagio para los que ahora comienzan porque, al igual que ocurrió con aquel mal parado tripartito, los montes gallegos ardieron desaforadamente, aunque ni los fogueteiros ni los meleiros ni los romeiros hayan intervenido en ello, como un decreto parece inducir. Malos presagios de los augures que interpretan el viento, el bosque y el fuego como elementos sagrados vaticinadores del porvenir. De momento no son más que augurios, pero a mí me preocuparía un poco. Otros augures, los burocráticos, examinan con preocupación el devenir político. Un futuro incierto, como siempre el futuro lo es, pero amenazante por la pérdida de fondos europeos, por una predecible recensión económica, por una caída del ritmo de crecimiento y por todas esas consecuencias que los augures prefieren no enumerar porque unas se deducen de otras. Se anuncian tiempos difíciles, más aún porque a los pocos días de empezar a sentarse ya se perciben dos modos de gobernar, Por un lado, un gobierno socialista formado por personas procedentes de la Administración local en su mayoría, con experiencia y profesionalidad. Solo que las consellerías que les quedaron en el reparto son las menos agradecidas políticamente. En esto parece que estuvieron más avezados los socio listos que los socialistas. Se quedaron con departamentos cargados de un claro compromiso social (educación, sanidad, trabajo) pero con presupuestos marcados por el gasto corriente, el de personal, y con escaso margen inversor. Se exceptúa obras públicas pero con un porvenir más limitado que en otros felices tiempos. Al frente un presidente, el de todos los gallegos, trabajador, honrado, serio pero de baja intensidad política. Al otro lado un gobierno inexperto formado en su mayoría por profesores de enseñanza media y jóvenes docentes universitarios, pero que tienen en sus manos todos los departamentos responsables de las políticas sociales, de las de proximidad, de las subvencionadoras, de las que tienen mayor capacidad de captación de voto (vivienda, tercera edad, juventud, el mundo rural, pesca, industria, turismo, suelo, etcétera). Al frente una persona joven, capaz, la revelación de la etapa electoral previa, honesto y trabajador, pero además de alta intensidad política. Son dos gobiernos de diferente nivel de compromiso social y político, de diferente mentalidad y de diferentes objetivos. Aunque a los dos les importe lo mismo, Galicia, el modelo de país es también entendido de dos maneras diferentes. Son por eso dos gobiernos en uno. Pero si los augures del fuego no parecen propicios, los demás todavía están analizando las vísceras, por eso el futuro es tan expectante; más aún para el Partido Popular, porque los sumos sacerdotes han de ponerse de acuerdo. Es lástima que nuestro oráculo de los dioses, el Pindo, se hubiera quemado tanto; claro que nos queda el bosque sagrado de los celtas, el Lucus de los romanos, donde este verano se están teatralizando animadas historias de ayer.