Las fronteras

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

14 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

A VER si somos capaces de descifrar este galimatías. Si el Estatuto de Castilla y León prevé la anexión de provincias limítrofes, ¿por qué entonces se monta tal escandalera cuando los nacionalistas gallegos quieren incluir un texto similar en nuestro Estatuto? Si La Rioja, Asturias, Murcia y el País Vasco también contemplan la regulación de la alteración de sus fronteras, ¿por qué nos dedicamos al tumulto, a la algarabía y a la ofensa cuando aquí sólo hablamos de una propuesta para un borrador? Visto lo visto, nos cabe un único razonamiento. Que como en Galicia han sido los nacionalistas del Bloque, que son unos separatistas que quieren romper España y además amigos de Carod Rovira, los que plantean la posibilidad, pues se ha armado la de San Quintín, que es la que se arma siempre que los de siempre no están en el ajo. Los de siempre son los mismos que han liderado rebeliones y promovido anexiones y segregaciones de municipios y territorios varios. Los mismos que anexionan media América Latina cada vez que se convocan elecciones. A uno, personalmente, lo de anexionar, agregar, añadir o como quiera llamársele, nuevos territorios a una comunidad o a otra, le parece una memez de proporciones gigantescas. Lo mismo que le parece una estupidez segregar territorios de donde permanecieron toda la vida. Pero esas cosas se hacen y por ello hay que entender que haya quienes quieran hacerlo. Pero, por lo visto, el quid está en quién lo plantea y quién lo decide. Por ejemplo, si lo plantean los que dicen que hablar del Prestige es una cortina de humo que además les produce risa, pues resulta normal. Pero si lo proponen los nacionalistas, que son unos malvados y unos irresponsables insolidarios, pues se arma el belén. Que para eso estamos en fechas.