Errar es humano

OPINIÓN

LAS PERSONAS somos falibles. Errar es de lo más humano, y tropezar dos veces en la misma piedra, aún más, pero hacer un hábito de la equivocación acaba siendo una necedad. Cuando como consecuencia de ella mueren miles de personas, se arruina la vida de millones y se sume a un país en el caos la cuestión, ya se convierte en un acto criminal. Un acto criminal que no puede abandonarse al templado juicio de la historia. El presidente de EE.UU., George Bush, en una cuidada intervención, ha reconocido, por primera vez, que suya es la responsabilidad por aquellos errores cometidos en la invasión de Irak, aunque no ha entrado a pormenorizar los mismos. No hace falta, son demasiado evidentes. No es que los millones de personas que manifestamos públicamente nuestro rechazo a la intervención en Mesopotamia, advirtiendo de sus catastróficas consecuencias, esperásemos gran cosa de él, pero, cierta sensatez, un poco de humildad o, simplemente, realismo hace mucho, mucho tiempo, probablemente hubiera sido suficiente para apaciguar el desasosiego e iniciar una táctica que hubiera podido paliar el desastre iraquí. Bush no sólo ha hablado tarde y forzado por la política interna de su país, sino que lo ha hecho negándose a aceptar que, haga lo que haga, ya no hay solución. En un desesperado intento por seguir taponando la herida por la cual se desangra Irak, y en lugar de aplicar un torniquete que corte la hemorragia, enviará más tropas, en contra de la mayoría demócrata en el Congreso y de la población norteamericana. Atrapado entre su único compromiso político, la necesidad de ayudar al Gobierno iraquí dirigido por un Al Maliki a punto de tirar la toalla, de no hundir cualquier posibilidad republicana en la próximas elecciones y de no convertirse en el peor presidente de EE.?UU., sigue con la misma estrategia. ¡Ojalá con veinte mil soldados más fuera posible conseguir la reconciliación entre chiíes y suníes, lograr el ejercicio de un control real del Ejército y policía iraquíes que garantice la seguridad de los ciudadanos y la erradicación de los terroristas! Sin embargo, el humo que viene de Irak recuerda cada vez más a Vietnam y a las tropas norteamericanas huyendo del caos y saliendo por la puerta de atrás.