Casi nos hemos acostumbrado a que los vascos se comporten como una comunidad normal. La noticia es que no producen noticias, más allá de las que pueden corresponder a un territorio de algo más de dos millones de ciudadanos.
Incluso, están mejor que otros. Previsiones de cumplir los objetivos del déficit a finales del presente 2012. Tasa de paro del 15 %, cuando España camina hacia el 23 %. ETA bajo control, aunque pendiente del desarme.
¿Por qué el adelanto electoral? Precisamente para evitar gestionar un futuro inmediato peor. Con menos ingresos fiscales no queda otro camino que recortar prestaciones sociales. La petición de más dinero del que recaudan las haciendas forales fue desestimada desde las instituciones forales de los tres territorios competentes no controlados por los socialistas vascos.
No se puede ser aliado del PP vasco y criticar la política económica del Gobierno de Rajoy, incluso había peligro de moción de censura como primer acto preelectoral del PP.
¿Qué posibilidades tiene López de repetir como lendakari? Ninguna. Todo lo más, si los nacionalistas del PNV y de Bildu no llegan al pacto, ser colaboradores de Urkullu, como lendakari. Reeditando viejos tiempos con Ardanza.
Las posibilidades tras las elecciones municipales y forales, que señalan las encuestas, dan una amplia mayoría al nacionalismo, con un crecimiento espectacular de Bildu, cada vez mayor por el descrédito de los partidos que gestionan la crisis económica y el paro.
La mejor bandera que pueden ofrecer los socialistas vascos es la normalización que se ha ido instalando en la sociedad vasca, que tiene que ver no solo con la derrota de ETA, la ruptura del bloque monolítico abertzale, dirigido por ETA y sus presos, sino también con algo necesario y aún insuficiente.
Cultura, educación, información pública y policía vasca han estado al servicio del constitucionalismo; cuestión debida al pacto López-Basagoiti y a la pérdida del poder por parte del PNV.
¿Puede ganar Bildu las elecciones? Si ETA comunica la entrega de las armas, sí. En tal caso, el PNV pasaría por la humillación de comprobar que no son ellos el partido hegemónico del nacionalismo histórico. Y ahí está el único papel que le queda al PSE. Pues no creo que el PP esté dispuesto a gobernar con un lendakari nacionalista. Temo que las elecciones vascas aporten nuevas tensiones en el Estado.