La violación según Akin y Smith

Ramón Irigoyen
Ramón Irigoyen LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

03 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

D os genios de la insensibilidad ante el dolor ajeno, los candidatos republicanos al Senado estadounidense en las próximas elecciones de noviembre, Todd Akin y Tom Smith, acaban de delirar al ser preguntados por su posición ante el aborto en los casos de violación. En una entrevista que le hicieron en la KTVI-TV al antiabortista Todd Akin le preguntaron si era lícito que una mujer abortara para librarse de un embarazo causado por una violación. Y, contradiciendo todas las estadísticas sobre embarazos por violación, que demuestran lo contrario de lo que él dijo, Akin sostuvo que era muy raro que una mujer se quedara embarazada en una violación. Y remató su error afirmando que, en una «violación legítima», el cuerpo de la mujer cuenta con recursos para evitar el embarazo. A Todd Akin hay que otorgarle, pues, el premio al autor del adjetivo -ese «legítima» atribuida a la violación- más desafortunado del año.

Ya decía el poeta chileno Vicente Huidobro que el adjetivo, cuando no da vida, mata. El error de Todd Akin de calificar una violación como «legítima», cuando, además, no era necesario ningún adjetivo, lo ha desacreditado tanto que quizá hasta lo ha matado políticamente. E incluso ha recibido amenazas de muerte física. Tras esta demencia de Todd Akin, su colega de partido y aspirante al Senado por Pensilvania, Tom Smith, acaba de proclamar que un embarazo tras una violación es como tener un hijo fuera del matrimonio.

Por el delirio, a dúo, al poder senatorial.