Una escandalosa sentencia me refirma en la tesis de que el artículo 14 de la Constitución es un cuento chino. No todos los españoles somos iguales ante la ley. Ni mucho menos. Al expresidente del Gobierno balear y exministro de Aznar, Jaume Matas, el Tribunal Supremo le rebaja la pena impuesta por la Audiencia Provincial de Baleares, por vulnerar medio Código Penal, de seis años de prisión a nueve meses. Eso implica que no tenga que ingresar en la cárcel, que es de lo que se trataba. ¿Cómo quedaría que en estos horrorosos tiempos por los que está pasando el PP, un antiguo gerifalte de esa formación fuera a hacerle compañía a Bárcenas? ¿Sería igual la sentencia si el Gobierno no perteneciera al PP? ¿No nos encontramos ante un martillazo a la separación de poderes del barón de Montesquieu? Desoyendo a la fiscalía, que pedía que se confirmara la pena, el alto tribunal hizo más caso a la llamada de Moncloa que al ministerio público. Una vergüenza. Para los que creen en la justicia, y para los que hace tiempo que ya no lo hacemos. Mi escepticismo todavía será mayor cuando algún tema que afecte al PP recaiga en el Tribunal Constitucional, y su presidente tenga que mojarse a la hora de enjuiciar a un antiguo colega de partido. De chiste.