La estructura salarial española durante los cuatro primeros años de crisis que acaba de revelar el INE (y que no contabiliza aún lo sucedido en el 2013, un curso para olvidar) apunta preocupantemente a un perfil. Se advierte un severo palo a los empleados maduros, los que superan los 45 años, y que se ven sometidos a un mayor castigo. Son los que más han visto mermar su poder adquisitivo: sus sueldos han caído un 3,5 % (a algunos les parecerá incluso poco atendiendo a su caso), mientras los precios han repuntado un 12 % en ese mismo tiempo. Difícilmente se puede mantener una familia con semejante desajuste. Son también el grupo en el que se han ensañado los ERE, y con la difícil recolocación y reciclaje. El sistema político (todo esto provoca un fuerte descontento), económico (menos consumo y menos ingresos para el Estado) y social (hay más necesidad de apoyo) se agrieta por ahí. Pero ya saben: lo importante es tener un empleo. El sueldo ya llegará.