Los fondos presupuestarios destinados a la Defensa es una de esas cuestiones de Estado para las que se necesita un cierto consenso, al menos, entre el PP y el PSOE. Esto viene al hilo de la carta enviada a Pedro Sánchez por el presidente norteamericano, Donald Trump, en la que le pide que nuestro país asuma el compromiso que el anterior Gobierno del PP asumió con la Alianza Atlántica de aumentar su presupuesto de Defensa hasta el 2% del PIB, con fecha límite en 2024, según los acuerdos de la cumbre de Gales de la OTAN (2014). El Gobierno de Rajoy se comprometió a duplicar los presupuestos en siete años, hasta los 18.500 millones de euros. Lejos todavía del objetivo del 2% del PIB, lo que supondría unos 24.000 millones de euros. En 2018 se presupuestaron para Defensa 8.087 millones de euros, un 6,9% más que en 2017 y que representa solo el 0,9% del PIB. O sea, se deja para los últimos seis años el esfuerzo de llegar a los 18.500 millones.
Bueno, eso de que se deja es un decir porque a tenor de la respuesta que Pedro Sánchez le ha dado al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante su encuentro en Moncloa, no está nada claro. Aunque Stoltenberg es noruego, la larga cambiada al estilo sueco que le hizo Sánchez es muy propia de nuestro presidente. «La seguridad global -vino a decirle- no depende únicamente de un porcentaje de gasto». Más diplomático fue Borrell, quien señaló que «España no llega a gastar lo que pide la OTAN, pero lo hacemos muy bien». Veremos a ver qué responden la próxima semana en la cumbre de la OTAN que se celebra en Bruselas cara a cara con Trump.
Es cierto que no somos el único país que no cumple con los gastos en Defensa a los que nos comprometimos. Otros pesos pesados están como nosotros. Sin ir más lejos, Alemania o Italia. Pero Merkel ya le ha visto las orejas al lobo cuando Trump rompió los acuerdos sobre la nuclearización de Irán y ya nos ha avisado al resto de europeos de que hay que aumentar los gastos si queremos defender a Europa y ser más independientes de los Estados Unidos.
Por el momento, Sánchez puede hacerse el sueco en este tema porque los presupuestos del 2018 ya los tiene aprobados, aunque no son los suyos. Otra cosa serán los del 2019 y los de años venideros… si gana las elecciones y puede gobernar. ¿Con quién los pactará? ¿Con Podemos? ¿Con Ciudadanos? ¿Con PP? ¿Va a subir los impuestos?
La cuestión se complica -en cuestión de gasto, claro- si además participamos en el gran proyecto de Defensa y Seguridad ya en marcha en Europa (PESCO) o en el reciente acuerdo impulsado por Francia, denominado Iniciativa Europea de Compromiso Estratégico, para hacer frente a situaciones de crisis en Europa y al que la ministra Margarita Robles adhirió la colaboración de España.
Al Gobierno de Pedro Sánchez siempre le queda un recurso: hacer trampas en el solitario metiendo el presupuesto de la Guardia Civil, que es un cuerpo militar, o el de las pensiones, o el gasto de los militares en la reserva. También puede decirnos ‘donde dije digo…’. O sea, nin pan nin peixe.