Al reality lo que es del reality, y no hay más vueltas. Ha sido dejar Jorge Javier el plató cada jueves, y GH Dúo se ha venido (un poco) abajo, no solo porque los datos de audiencia así lo corroboren, sino porque se ha perdido la gracia del día grande de este gran show. A Jorge Javier hay que darle el mérito y el éxito que se merece y son pocos, muy pocos, los que saben mantener cada semana la ironía, la vitalidad, el sentido del humor y el ritmo que determina una buena gala de un espectáculo como GH Dúo. Las referencias de Jorge Javier son amplias, su capacidad para improvisar, su ingenio y sus ademanes de divo son difíciles de imitar, y cualquiera que entre a competir con él, lo tendrá crudo. Jordi González ha sido el que ha cogido su relevo y no se le puede achacar que no cumpla los requisitos para manejarse bien en un plató, pero de ahí a que consiga el aplauso de los espectadores, hay un buen trecho. Jorge Javier pertenece a esa especie única de presentadores (como Mercedes Milá) tan protagonistas, carismáticos y teatrales que permiten dimensionar el reality con toda la energía que exige. Porque sin Jorge Javier, la historia cambia y se hace más aburrida. Ni tensiones en las entrevistas ni jaleos entre los familiares ni pullas a los concursantes. Nada de nada. Jordi no es Jorge, es obvio; y si entrasen como pareja de GH Dúo está claro quién sería de los dos el primer expulsado por la audiencia.