En el 2015 se construyó en Changsha, la capital de la provincia china de Hunan, un rascacielos de 57 pisos en solo 19 días. Este hito, que se puede ver en un time lapse en Internet, se consiguió gracias a la técnica de construcción modular y mediante piezas prefabricadas; una tecnología que tiene ya varias décadas y se aplica no solo a edificios, sino también en la producción de vehículos, ordenadores personales, electrodomésticos...
También en China, y en el mismo año, se batió un récord al reemplazar el viejo puente de Sanyuan, en Pekín, por uno nuevo en 43 horas: un día entero se empleó en desmantelar la antigua estructura, y 19 horas en dejar listo el flamante paso elevado.
Viene todo esto a cuento porque ayer se inauguró en A Coruña una pasarela peatonal cuya construcción ha llevado nada más y nada menos que dos años. Los miles de automovilistas que circulamos a diario por la carretera de Baños de Arteixo hemos sido testigos de la evolución de esta obra de ingeniería, que une mediante una suave y elegante curva el polígono industrial de A Grela y la zona comercial de Marineda City.
Repasemos los mejores momentos. En diciembre del 2017 la Consellería de Infraestructuras adjudicaba la construcción de la pasarela y calculaba que los trabajos durarían nueve meses. Pero el parto sería más doloroso. En abril del 2018 lo único que se había hecho era cerrar una calle -que lleva el nombre del insigne científico Isaac Newton, por cierto-, y en junio se procedió a cortar al tráfico uno de los carriles de la AC-552. No fue hasta el mes de octubre cuando comenzaron los trabajos de cimentación, y la Xunta, plena de optimismo, aseguraba que las obras terminarían antes de acabar el año. Pero «las cosas de palacio van despacio» y, mientras Abel Caballero iluminaba Vigo con millones de leds, nuestra pasarela entraba en el 2019 in progress. En septiembre pasado se colocaron las barandillas, se terminó de pintar y se hicieron las pruebas de carga. Todo estaba listo pero, ¡mecachis!, el mal tiempo retrasó la puesta en servicio de la infraestructura. Podemos sacar pecho: la ampliación de Rande -primera del mundo de un puente atirantado, de seis a ocho carriles y sobre la ría- tardó 45 meses.